El texto de apoyo a ‘Público’ promovido por Carlos París se ha presentado en el Ateneo de Madrid

ed. PÚBLICO Madrid 23/01/2012 08:00 Actualizado: 24/01/2012 17:14

Miles de personas han firmado a través de la web de Público un manifiesto a favor del diario en el que se hace “un llamamiento a todas las personas interesadas en el desarrollo de la información competente y la cultura para las acciones de apoyo” que aseguren la continuidad del periódico. El presidente del Ateneo de Madrid, el filósofo y escritor Carlos París, lanzó esta iniciativa hace unos días después de conocer que la empresa editora de Público solicitó la declaración de concurso de acreedores el pasado 3 de enero.

París difundió el texto del manifiesto entre círculos intelectuales, artísticos, literarios y universitarios y logró que alrededor de 200 destacadas figuras de la academia y la creación suscribieran el texto, que se ha presentado formalmente en el Ateneo madrileño. Además de Carlos París, la mesa de presentación del acto ha contado con la presencia del catedrático Carlos Berzosa, el músico Joaquín Sabina, la escritora Ángeles Caso y la periodista Olga Rodríguez.

Desde el pasado 3 de enero, las muestras de solidaridad y apoyo con este periódico por parte de los lectores han sido incesantes, llegando incluso a hacer propuestas y a ofrecer su ayuda para asegurar la viabilidad de un proyecto que consideran necesario. Ayer, las redes sociales volvieron a hervir y, en sólo 12 horas, más de 10.000 personas ya habían pedido la continuidad de Público firmando el manifiesto.
La declaración escrita por Carlos París destaca el papel que ha jugado Público frente a la actual crisis económica, publicando “rigurosos y documentados análisis sobre la misma, acompañados por propuestas eficaces para lograr su superación”. Asimismo, reconoce la amplia atención que el diario ha prestado a movimientos emergentes y necesarios como el 15-M y su intensa labor de denuncia de la corrupción política.

23 de enero a las 7,30 en el salón de actos del Ateneo.

Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Calle del Prado 19 28014 Madrid. Tf. 914 291 750

Se iniciará el acto con las intervenciones de:

Carlos París, Presidente del Ateneo, Marco Schwartz, de la redacción de Publico, Carlos Berzosa, Ex Rector de la Universidad Complutense  y con un texto  de Federico Mayor  Zaragoza. Ex Presidente de la UNESCO y Presidente de la  Fundación Cultura de la Paz..

Seguidamente se procederá a la lectura del Manifiesto, de las adhesiones al mismo y se abrirá un diálogo entre las personas asistentes.

Las personas abajo firmantes queremos expresar nuestra solidaridad con el diario “Público”, en momentos en que la crisis económica que padecemos afecta a tantos aspectos de nuestra sociedad y, particularmente, a la prensa escrita, haciendo problemático el futuro de Público. Consideramos que el desarrollo pluralista de la prensa constituye una pieza fundamental en el correcto funcionamiento de la democracia, de la cultura y del avance social. Y estimamos que Público ocupa un lugar singular y destacado en el panorama de la prensa española.

En sus páginas, frente al desconcierto, el conformismo y la resignación ante la actual crisis, se han publicado rigurosos y documentados análisis sobre la misma, acompañados por propuestas eficaces para lograr su superación. Se ha fustigado con minuciosidad y rigor la corrupción política y social, que degrada nuestra actual realidad. Se ha defendido la necesidad de hacer justicia a nuestra más reciente historia, a la II República española  y a las víctimas de la dictadura. Se ha prestado amplia atención al Movimiento de los Indignados del 15 M con su análisis. Y se han acogido y apoyado las demandas feministas, además de excluir, en un gesto ético, cualquier publicidad de la prostitución.

En el orden internacional, a través de una información precisa y crítica,  se ha mantenido una visión liberada de los interesados tópicos propalados desde los grandes centros de poder. Y a estas realizaciones debemos añadir la atención prestada a la ciencia y la tecnología, cuyo comentario y difusión, muchas veces relegado en los medios de difusión, debe formar parte de todo periodismo actual.

Por todo ello, consideramos que la desaparición de Público nos privaría de un decisivo medio de información y cultura. Ante este riesgo queremos hacer un llamamiento a todas las personas interesadas en el desarrollo de la información competente y la cultura para las acciones de apoyo que aseguren la continuidad del Diario Público, en el camino, hace algo más de cuatro años,  emprendido.

Firmantes

Carlos París, Catedrático Emérito, escritor y Presidente del Ateneo Madrileño.  José Luis Sanpedro, Economista, escritor, académico de la Real Academia de la  Lengua Española. Federico Mayor Zaragoza, Ex Presidente de la UNESCO, Presidente de la Fundación por Cultura de la Paz. Pedro Martínez Montávez, Catedrático de Arabe, Ex Rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Alberto Giráldez Dávila. Académico de la Real Academia Nacional de Farmacia. Icíar Bollaín Directora de cine. Isabel Coixet, Directora de cine. Fernando Colomo, Director de cine. Helena Taberna, Directora de cine. Antón Reixa, músico y Director de cine. Inés París. Directora de cine, guinista, Presidenta de CIMA ( Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales). Fermín Cabal, dramaturgo y guionista. Beatriz de la Gándara, Productora de cine. Alicia Luna, guionista. José Sacristán, actor. Pilar Bardem actriz. Paul Alberti, guionista. Miguel Ríos músico

Carlos Paris

El mundo actual clama por la iluminación de un pensamiento, que guíe la acción imprescindible para salir del abismo en que nos encontramos. Un abismo en que el despotismo del poder está sepultando las enormes posibilidades del actual desarrollo científico y técnico, capaz de crear una sociedad liberada de la miseria material y espiritual que ha lastrado nuestra historia. Adolfo Sánchez Vázquez aparece como un paradigma del pensamiento que necesitamos. Fue un pensador dedicado no ya a “contemplar” el mundo, sino a “transformarlo”, a levantarlo a la cúspide de las posibilidades humanas. Un pensador que, como afirmaba León Felipe de la poesía, y, en mi visión, debería aplicarse también a la filosofía viva, no  parte del frío “pienso” ensimismado, sino del grito crispado ante el espectáculo social de nuestro mundo. Y analiza los senderos de la liberación.  Hemos perdido recientemente la voz y la presencia física de Adolfo Sánchez Vázquez, tras una vida dedicada al desarrollo de la filosofía marxista y a la militancia por una sociedad  sin explotación, pero permanece enteramente vivo su ejemplo.

Nos ha dejado A. Sánchez Vázquez en momentos en que la barbarie del capitalismo, en su desarrollo especulativo, impone sus dictados a gobiernos domesticados, aplasta a las masas empobrecidas y estas empiezan a expresar su creciente indignación. Sánchez Vázquez, en su marxismo ético, nada mecanicista, gustaba de repetir el dilema de Rosa Luxemburgo:  “socialismo o barbarie”, al cual en tiempos de la guerra fría, de la confrontación nuclear, añadía la posibilidad de la aniquilación bélica de la humanidad.

Y es que toda la vida de Adolfo Sánchez Vázquez fue una lucha contra la barbarie. Primero la barbarie del golpe contra la II República, cuando muy joven, nacido en Málaga y estudiando en Madrid en la Facultad de Filosofía y Letras, cultivando la poesía y militando en el Partido Comunista, se entregó en el frente de combate a la defensa del Estado republicano. que iniciaba  un prometedor futuro para los pueblos de España, en un esfuerzo popular que cantó en su renovada poesía épica.

Tras el triunfo de la barbarie, hubo de desarrollar su obra en el exilio, como otros ilustres “trasterrados”, algunos, cual José Gaos, David García Bacca, Eduardo Nicol, Ramón Xirau  que era ya eran profesores, y otros más jóvenes como Ferrater Mora. Era el despuntar de un renovador pensamiento hispano que hubo de trasladarse a fecundar las tierras iberoamericanas, mientras en España ensotanadas figuras los sustituían para imponer la más rígida escolástica medieval.

Tras sus estudios en Méjico Sánchez Vázquez desarrollará una dilatada obra que le sitúa entre los máximos filósofos  marxistas y ejercerá una importante influencia no solo en la cultura mejicana, sino en la reflexión internacional. Partiendo de la  fundamentación de una estética y una ética marxistas, en su primeros trabajos, realizó después una profundización de la concepción marxista más general, entendiéndola como  filosofía de la “praxis”, al modo de Gramsci, aunque con  una entidad muy propia. Elaboró, así, un marxismo abierto, con acentos éticos, opuesto a las visiones deterministas y mecanicistas, como la de Althusser,  que gozaba de una amplia difusión en Ibero-América. El  marxismo, en la obra de Sánchez Vázquez se revela, así, pleno de actualidad. Una actualidad apremiante en momentos en que la indignación popular ante el imperio del capitalismo busca los caminos de una nueva sociedad.

Aunque su labor académica se desarrolló básicamente en Méjico, en la UNAM, Adolfo Sánchez Vázquez mantuvo una estrecha relación con España, naturalmente, no con la filosofía oficial propiciada por el franquismo, sino con la que se desarrollaba en la oposición. En sus múltiples viajes pronunció numerosas conferencias en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Fundación de Investigaciones Marxistas, en el Ateneo, del cual había sido ilustre socio y fue nombrado, además, Doctor Honoris Causa por la UNED.

He tenido la gran  fortuna  de mantener una estrecha relación de profunda amistad e intercambio de ideas con A. Sánchez Vázquez, durante casi cincuenta años. Nuestro primer encuentro tuvo lugar en el Congreso de Méjico de 1963. Me felicitó por algunos escritos míos y pronto se estableció una profunda corriente de compenetración. A partir de aquel momento, nos enviamos nuestras publicaciones, me invitó a congresos realizados en Méjico, y a desarrollar en la UNAM un curso. Y fue ponente en el Congreso Internacional sobre mi obra, que se realizó con motivo de mi jubilación.

Siempre que venía a España o yo viajaba a Méjico me llamaba y manteníamos un inolvidiable diálogo, en los últimos veinte años en compañía de Lidia Falcón, a la que profesaba un gran afecto y con la que lamentamos la muerte  de la compañera de Adolfo, cuando perdió a esta tras larga vida solidaria.

No querría terminar esta evocación de Adolfo Sánchez Vázquez sin traer a este homenaje el recuerdo de unas imágenes lúdicamente alegres, que nos dan idea de la personalidad más humana de Adolfo. Tras un Congreso de Filosofía, el y yo nos trasladamos con un grupo de alumnos y alumnas a un local de fiestas y allí el gran maestro se puso a bailar con los estudiantes en una fraternidad y una solidaridad que no es fácil encontrar en otros pretenciosos profesores, Así era la rica humanidad del gran pensador cuyo legado vence a la caducidad de las muerte,

EP - Madrid – 30/05/2009

El filósofo y escritor Carlos París volverá a ser presidente del Ateneo de Madrid por un periodo de dos años, tras conocerse el resultado de las elecciones que se han celebrado en la institución.

El Ateneo, cuya sede acaba de cumplir 125 años, eligió también a su nueva Junta de Gobierno, compuesta por 11 miembros que se renuevan por mitades cada dos años. El que fuera presidente los últimos ocho años, el filósofo José Luis Abellán, ha dejado el cargo, aunque ha sido elegido como vocal en estas nuevas elecciones. Read More

EFE, Madrid | 27/05/2011

El filósofo y escritor Carlos París ha sido reelegido presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid por un nuevo periodo de dos años.

París, catedrático emérito Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid, ya fue presidente del Ateneo de 1997 a 2001 y renueva su presidencia desde 2009, por lo que encara ahora su cuarto mandato. De los 2.700 socios llamados a las urnas ayer jueves, ejercieron su derecho al voto 453 socios, de los que 282 recayeron en París y su candidatura, integrada por Daniel Pacheco Fernández; Pedro A. García Bilbao; José Esteban Gonzalo, Juan Manuel Gracia Menocal y Carlos García Álvarez. El equipo, que concurría con el lema “Por un Ateneo Independiente, Plural, Participativo y Democrático. ¡Construyamos juntos!”, cubrirá las vacantes de la junta de gobierno: presidente, vicepresidente segundo; socio bibliotecario, secretario primero, depositario y vocal segundo, que ocuparán en el orden de la lista. Read More

CARLOS PARÍS

ed. PÚBLICO el 22 de febrero de 2011

Mientras cerraba la puerta del coche, me decía un amigo, satisfecho de poseer una mente muy al día: “Convéncete, Carlos, hemos entrado en una época radicalmente nueva. La importante revolución industrial ha quedado atrás. Ahora estamos en la era posindustrial. Vivimos, en virtud de las nuevas tecnologías, en la sociedad del conocimiento. Nuestro mundo es el de la información. Y el proletariado que en otros días fue tan importante ha desaparecido”.
Bastante sorprendido por tan segura rotundidad, le dije: “Me da la impresión de que este vehículo en que entramos no es un teorema, ni una imagen virtual, sino un producto fabril. Ciertamente elaborado con robots, pero dirigidos estos por manos de trabajadores. No tantos como los que se agrupaban en las antiguas fábricas, que la estrategia capitalista ha dispersado en múltiples maquiladoras, pero que, recientemente, han sido los principales protagonistas de la última huelga. Además, la elegante camisa que llevas ha sido elaborada en el Tercer Mundo por niños brutalmente explotados. Hace unos meses conmovió a la opinión pública la noticia de que en Chile había 33 mineros enterrados. Y espero que la comida a que me invitas no sea de elementos imaginarios sino de sabrosos frutos del campo y del mar”. Mi buen amigo, tan a la última quedó, ya que no ciertamente convencido, sí bastante desconcertado.

Comentaba Heidegger en su Ser y tiempo el “afán de novedades” como una característica de la “existencia banal”, pero en realidad se ha extendido al pensamiento. Después de la II Guerra Mundial han ido surgiendo diversos intentos de calificar los tiempos que se abrían con rotundos apelativos, normalmente, de signo rupturista: “Postmodernidad”, “sociedad posindustrial”, “sociedad del conocimiento”, “sociedad de la información”. El error común radica en pensar la historia, al modo de Cuvier, como una sucesión de catástrofes en la que la innovación entierra el inmediato pasado. Maniobra que en muchos autores no es inocente, pues subrepticiamente pretende declarar obsoletas las teorías revolucionarias que movieron las masas en los siglos XIX y XX y, según la expresión utilizada por los posmodernos, convertirlas en meros “relatos”, a la par que se dota de una eficacia casi mágica a los nuevos medios y recursos para resolver los grandes problemas que afligen al mundo. Como pensaba Clinton, cuando afirmaba que el problema del hambre en África se resolvería dando teléfonos móviles a sus habitantes o la ignorancia en el Tercer Mundo instalando en los pueblos un ordenador que les conectaría con la Enciclopedia Británica. Tampoco el lamentable retraso de la actual educación española se supera dando a cada niño un ordenador, como creen nuestros gobernantes.

Indudablemente en los últimos 70 años se ha recorrido un largo camino en el que se han producido importantes transformaciones en nuestra civilización, desde la estructura del orden internacional y la evolución del capitalismo hasta trascendentales innovaciones tecnológicas. Pero el mundo material –con sus urgencias e imposiciones y con la explotación del trabajo humano como recurso básico para servir a las necesidades de las clases dominantes– no ha
desaparecido. Sigue tenaz como base del orden mundial, por debajo del pensamiento y del innovador ciberespacio. La ilusión de que ha sido sustituido por una angélica sociedad de seres pensantes, popularizada hoy, en realidad es muy antigua. Se expresó ya en la línea dominante de la filosofía griega. En la iniciación del pensamiento moderno Descartes afirmaba: “Soy un ser que piensa y carece de extensión”, y el idealismo concibió la realidad como expresión de la idea. Ilusión que provocó la sátira de Marx cuando explicaba la tragedia del que se ahogó tras creer que bastaba con haber desterrado la idea de gravedad de su cabeza. Más realista era Hesíodo al definir a los humanos como “comedores de pan”, coincidiendo con nuestro Ramón Turró cuando contrapuso al “pienso luego existo” su radical “como luego existo”. Cosa que no pueden afirmar los mil millones de hambrientos que hoy pueblan nuestro planeta.

No se trata, evidentemente, en esta crítica, de negar el papel decisivo del conocimiento en la realización del ser humano, así como las revoluciones que su desarrollo ha producido, sino de situarlo y liberarlo de su utilización regresiva. Aquella en que, según he comentado, nos lleva a olvidar la realidad viva. Y también, abriendo otro campo de reflexión, de su utilización por el poder. Desde que la ciencia mostró su capacidad de innovar la técnica, la financiación de la investigación científica ha sido orientada, en medida preferente, hacia tecnologías de dominación: el desarrollo de armamentos y los medios que permiten el control de los seres humanos y de su conciencia, logrando la “domesticación de las masas”. En este sentido sí que podemos hablar de una “sociedad del conocimiento”. Pero de un conocimiento controlado y dirigido por el poder, gracias a los recursos de la técnica actual, desde los satélites hasta la televisión. Es una situación clave para comprender el desarme de la actual ciudadanía, ante el imperio despótico del actual capitalismo financiero. Y que sólo se superará mediante la democratización de la información y la reorientación de la investigación científica.

Intervención en “Homenaje a Lidia Falcón: Una celebración de su vida y obra” Leída el 14 de diciembre de 2010

Empezaré afirmando, que la obra de Lidia Falcón como escritora es, medularmente, la obra de una pensadora. Y que el nervio de toda su extensa y rica producción está constituido por  su pensamiento original. En verdad, aparece  tan amplia esta obra, así como la  actividad desempeñada por su autora en diversos campos,  principalmente como abogada y como política,  que Ignasi Riera, en la presentación de un libro de Lidia, pudo afirmar, con evidente gracia que según él había creído con el nombre de Lidia Falcón no se designaba a una persona singular, sino a un colectivo. Y, la trepidante vida de esta autora,  junto a los aspectos más llamativos de su tan abundante y esplendorosa producción escrita, se han mostrado de tal modo relevantes que han podido relegar a otros. Tal ocurre cuando, reduciéndose a su espectacular actividad,  Lidia es vista solamente como una activista, como la “incombustible” Lidia Falcón, de tal modo que, aunque se le emplace en  muy primer plano dentro  del movimiento feminista, se deja  en la sombra el valor de su creación como escritora.  Ciertamente, en este homenaje se está comentando  por ilustres especialistas su  amplísima producción literaria, en novela, teatro, poesía haciendo justicia a la altura de su creación en tales terrenos. Pero yo añadiría que el elemento vertebrador de toda esta dilatada obra es el  pensamiento original. En cuyo análisis debemos entrar. Read More

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