El presidente del Ateneo de Madrid explica que las obras que irán a subasta para hacer frente a la crítica situación financiera de la institución cultural estaban “enterradas”
La supresión de las subvenciones que recibía del Ayuntamiento de Madrid y del Ministerio de Cultura han forzado al Ateneo de Madrid a subastar varias obras de su colección artística. El precio inicial del lote, en el que se incluyen litografías de Goya (Los caprichos y Los desastres de la guerra), será de unos 250.000 euros.
Además de los fondos propios de la institución cultural capitalina, el mazo de Ansorena también pondrá precio a las obras que han donado artistas contemporáneos como Martín Chirino, Alberto Corazón, Daniel Canogar, Antonio López o Carmen Laffon.
Su presidente, Carlos París, considera que la venta de las piezas no supondrán una pérdida para el Ateneo y asegura que la entidad no dejará de luchar (ni de ajustarse el cinturón) para salir del bache financiero.
Las ayudas públicas anuales han pasado de 879.015 euros en 2008 a 55.000 euros en 2013, lo que les ha llevado a un estado comatoso. Sin subvenciones, ¿está el Ateneo en peligro de muerte?
En modo alguno, porque afortunadamente tenemos un patrimonio tan rico que puedo afrontar cualquier quiebra. Lo que sí ocurre es que el funcionamiento habitual del Ateneo es insostenible, hoy por hoy, dados los ingresos y los gastos, entre los que se ha abierto una brecha muy notable. Antes, se había cubierto con subvenciones, como la que conseguí de las Cortes en 2009, cuando la situación también era bastante precaria.
¿Cuando habla de las Cortes se refiere a las ayudas del Ministerio de Cultura?
Me refiero a la partida de los Presupuestos Generales del Estado aprobada por el Congreso, que llegó a través del Ministerio. Pero no fue una iniciativa de Cultura. Primero fue de un millón de euros y al año siguiente, de 500.000 euros. Este año contábamos con 300.000 euros, pero no fue aprobada por el Parlamento.
Extraño que el Ayuntamiento de Madrid le haya retirado la subvención este año.
Lo curioso es que en los presupuestos está aprobada, pero no se ha hecho efectiva. La de la Comunidad de Madrid, sí. Sigue leyendo


