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ensayos

CARLOS  PARÍS

Presidente del Ateneo de Madrid

Creo que, si queremos profundizar en la historia contemporánea de España, no es posible prescindir del papel que en ella ha jugado el Ateneo de Madrid. Y, obviamente, si, de un modo complementario, aspiramos a comprender la vida de este, nos vemos obligados a enmarcarla en los avatares que han marcado nuestro devenir cultural, político y social, desde el siglo XIX.  Ha sido el Ateneo  madrileño tanto una caja de resonancia del acontecer y de las etapas recorridas por la colectividad hispana, como una fuerza impulsora en la evolución de nuestra sociedad. En términos biológicos, podríamos hablar de un permanente metabolismo entre la llamada “docta casa” y el curso d e la vida española.

En la mente de todos, y del modo más llamativo, está el protagonismo del  Ateneo en el desarrollo del florecimiento cultural que representó la generación del noventa y ocho, convertido su edificio en destacado lugar de encuentro y comunicación, en la rica vida de aquellos años. En los  cuales ocuparon la Presidencia de la institución figuras como Miguel de Unamuno o Valle Inclán. Y, de un modo aun más culminante, no se puede olvidar la importancia del Ateneo en  la gestación de la II República, de la cual fue Presidente Manuel de Azaña, también Presidente del Ateneo de Madrid. Read More

CARLOS PARÍS

(Trabajo publicado en el libro colectivo “O Darwinismo en Galicia”, Edición a cargo de Francisco Díaz Fierros Viqueira, Universidade de Santiago de Compostela, 2009, pp. 249-269)

Era el último año de la década de los cincuenta en el pasado siglo xx. Y estamos en Santiago de Compostela. Allí residíamos y trabajábamos tres Carlos, unidos por el nombre de pila y, más profundamente, por inquietudes comunes :  Carlos Alonso del Real que enseñaba historia y antropología, Carlos Soveral lector de Portugués y el que esto escribe y rememora Carlos París, entregado a la  especulación filosófica. Y decidimos traer al debate universitario la aportación de dos grandes figuras históricas, relegadas en la Universidad de aquellos tiempos por resultar altamente peligrosas para la salud espiritual que el régimen imponía. Tales figuras eran Marx y Darwin. Y curiosamente resulto que también  respondían al nombre de Carlos, Carlos Marx y Carlos Darwin. Brotaba, así,  un singular “carlismo” que no tenía que ver con aspirante alguno al trono de España, ni con las partidas que defendían su causa y animaron la pluma del gran escritor gallego Valle Inclán, sino con la renovación de nuestra Universidad.

La obra de Carlos Marx- y también de su compañero Federico Engels – fue objeto de un curso vespertino que se realizó en el edificio de la vieja Universidad, con asistencia de bastante público y que fue recogido en un libro editado por Guadarrama en 1961. Pero, ahora, me corresponde recordar el dedicado a Carlos Darwin, sin olvidar, naturalmente, el interés que el análisis de las reacciones de Marx ante las teorías de Darwin ofrece.  Y no sin dejar de recordar la represión que dos catedráticos de la Universidad de Santiago, Augusto González Linares y Laureano Calderón  padecieron en el siglo XIX, siendo expulsados de sus cátedras, hecho que jugó un importante papel en la creación de la Institución Libre de Enseñanza. (1) Read More

Carlos París

publicado en Física y Filosofía, Madrid CSIC 1952 pp 90-92,96-102

El nacimiento de la ciencia natural a la luz de la ley como su central momento epistemológico

Es a través de esta vinculación entre la ley y el saber científico como hay que comprender algunos aspectos de la historia de la ciencia natural.
Así, ante todo, el hecho mismo de su aparición histórica en el Renacimiento, al cual hemos aludido ya reiteradamente. En algunas ocasiones se ha considerado que la esencia de este acontecimiento radicaba en la invención de una ciencia general de la naturaleza informada por las matemáticas; es decir, primordialmente, en la creación de la física matemática, a la cual va unido el despuntar más lento de las otras ciencias naturales, como extensión de los precedentes métodos existentes en la Edad Media y la antigüedad señalados por Duhem(1). Otras veces se ha subrayado la inclinación al estudio de la naturaleza en sentido experimental, como lo hace Bacon, y la teorización y práctica del experimento y la observación, hasta entonces relegados(2), salvo los precursores Roger Bacon, San Alberto Magno, Arquímedes, etc. Read More

Carlos París

Publicado en El rapto de la cultura .Ed Mañana S.A. Madrid. 1978 pp126-133

A lo largo de unos cuantos decenios -casi medio siglo- hemos podido apreciar un rico dinamismo intelectual en el dominio de la filosofía científica, con una diversidad de planteamientos entre varias líneas sistemáticas, y una incesante evolución en el interior de algunas de ellas, en persecución casi patética de un máximo de rigor. Representa esta aventura intelectual, sin duda, uno de los capítulos más sugestivos y apasionantes de nuestra reciente historia cultural. Un conjunto de nuevas disciplinas necesarias para la clarificación humana de la ciencia, con sus técnicas propias, constituye el sedimento objetivo de este proceso y, al par, como contrapartida de los logros, el estado vigente de insatisfacción que puede augurar nuevos despliegues creadores. Es, quizás, el momento de bosquejar una apreciación global de esta apretada historia, que nos ayude a asumir su racionalidad y a comprender mejor las posibilidades entrañadas en nuestro presente. Read More

Carlos París

Mundo técnico y existencia auténtica. Ed. Guadarrama, Madrid 1959, pp117-119. Reeditado en Revista de Occidente 1973

La aguda conciencia de la capacidad inventiva es un hecho bien reciente en la historia humana. La enorme amplitud del pensar primitivo, de grandes culturas antiguas y del medioevo mismo, duerme junto al polvorín, dispuesto a estallar, de nuestras inmensas posibilidades. Así el invento es percibido como un hecho excepcional, que cruza como un cometa los tiempos de la historia, hasta entrar en la época moderna.
Este fenómeno profundo, la toma de conciencia de nuestra capacidad, implica una transformación inmensa de nuestro ritmo histórico y nuestra fe en el hombre. Esta conquista espiritual supone algo aún más decisivo que sus resultados momentáneos, pues es el suelo mismo sobre el cual la aceleración de éstos descansa. Read More

El rapto de la cultura
Ed. Mañana, SA. Madrid, 1978
Ed. E. Laia,Barcelona, 1983

PRÓLOGO

El rapto de la cultura por los poderosos: un grande y terrible tema de toda nuestra historia. Junto a la explotación del trabajo humano. Junto al crimen y la guerra. Grandes ejes que organizan, reforzándose mutuaménte, el chirriante giro de una historia doblegada por frustraciones. Cuyo viento desolador se llevó la Imagen de otra historia posible: la convivencia de los hombres, abrazados en el gozo de su existencia, en la fiesta en que crecen las energías capaces de hacer un mundo a nuestra medida y revelarnos nuestras más altas posibilidades.

Sí: el rapto de la cultura, un hecho complejísimo en sus alcances y resonandas, un dilatado panorama que explorar. Primaria, radicalmente significa algo decisivo: la realidad de que la cultura como elaboración superior y como forma de vida ha sido arrebatada a las masas. Y entonces resuena como motivo básico el despojo y clamor de estas multitudes. De unas muchedumbres que levantaron catedrales, botaron naves dominadoras del mar, alzarono inmensos pájaros de acero, estremecedores de un espacio atónito. Que forjaron también los instrumentos con los cuales hemos explorado el infinito inmenso del espacio y la oquedad infinitésima de la célula y el átomo. Son los “aceituneros altivos”, los canteros y leones, los picadores de las minas, los obreros de las fábricas. Hombres y mujeres que con su trabajo físico han sostenido la historia del progreso humano. Mujeres que han parido y amamantado la carne de sufrimiento y explotación, que ha prolongado las savias de esta fuerza de trabajo y desarrollado el oscuro laborar doméstico, aún más ignorado y robado que la faena productiva. Manos armadas secularmente de martillos y hoces, vencedores de la materia, protagonistas de una épica creadora, sobre la cual se han encaramado las minorías. Hombres y mujeres agentes de una cultura manual que desarrolló nuestro cerebro y posibilitó la ciencia moderna. Y a quienes se ha querido negar la comprensión de su la tarea, el perfil de las ecuaciones que encierran los ritmos y leyes a que esta insistente labora se ajusta. Read More

CARLOS PARÍS
Lección Magistral con moitvo del nombramiento como Profesor Emérito

Como punto de partida, pero también como guía e incluso como contenido de nuestra reflexión podríamos recordar la afirmación de Kant: “No se aprende filosofia, se aprende a filosofar”. Frente a la rígida transmisión de esquemas doctrinales el esfuerzo creador que nos vivifica. Realmente aquello que expresa ya la designación de nuestra actividad como amor inexahusto hacia la sabiduría, no como sosegada y quiescente posesión de ésta.

Mas, ¿por qué filosofar? ¿Qué sentido tiene la actividad filosófica? Radicalmente responde a la pasión del conocimiento y expresa a ésta. Brota la filosofia de la insobornable voluntad de saber, de la búsqueda y encuentro más o menos parcial de la verdad y como tal puede llegar a convenirse en un impulso absorbente.

Como muchos de los presentes, evidentemente los estudiosos de la filosofia en particular, recordarán, iniciaba Aristóteles su Metafisica afirmando que todos los seres humanos experimentan por naturaleza el placer de conocer. Y en su Etica a Nicómaco considera que la vida teorética, el ejercicio del “Nous” constituye la mayor realización del ser humano, siendo la actividad que proporciona la felicidad más perfecta. Tales afirmaciones podrían ser comentadas y contextualizadas minuciosamente. Así en su referencia a un concepto de “naturaleza humana”, o en sus matices elitistas. Pero en estos momentos querría sólo atender a una de sus resonancias, aquella en que se nos presentan como extrapolación de una experiencia peculiar vivida intensamente por Aristóteles, la del “bios theoretikós”. La cual contrasta, sin embargo, con el actuar de la mayoría de los hombres, con la vida común, más orientada a la búsqueda de las riquezas, del poder o de los placeres materiales que hacia la persecución de la sabiduría. Read More

CARLOS PARÍS

1 Un enigma inagotable

UNA EXTRAÑA JORNADA

El sol se ha hundido en el horizonte. Sus últimos rayos iluminan, en desesperada, patética agonía, el paisaje enrojecido. Pero, en el extremo contrario, al poniente, no cabalgan presurosas las sombras de la noche, dispuestas a enseñorearse del cielo, sino que, sorprendentemente, se levantan los primeros fulgores de un impaciente amanecer.
¿Qué extraño milagro es éste? El prodigio que corresponde a una jornada histórica singular, aquella en que nacieron nuestros tiempos. El sol que naufraga no es sino la imaginación portentosa del Renacimiento, cargada de fuerza mítica, y el que en el Levante despunta no otra cosa representa sino la razón científica y técnica, también burocrática, que iluminará la modernidad. Y en el paisaje transfigurado por este portentoso contraste de luces, por esta lucha de opuestos soles, cabalga enfebrecido un sin igual paladín: don Quijote de la Mancha. Read More

Carlos París.
Fragmento de la lectio pronunciada con motivo de la investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia

(…). Pienso, así, por una parte, en el modo en que nuestro conocimiento científico de la realidad, con los poderes a él unidos, ha transformado y recreado el fenómeno bélico. En el modo en que la gran creación que es la ciencia, con su capacidad para desarrollar la vida humana, se convierte, con una metamorfosis colectiva y degradante comparable a la individual de Gregorio Samsa transformado en insecto, en una fuerza destructiva de la vida y la naturaleza con un alcance antes nunca soñado. Pero el fenómeno de la guerra nos ofrece, además, otra perspectiva de reflexión, el fracaso que representa desde el punto de vista de la realización humana, de aquello que el pensamiento filosófico, así como las ciencias humanas y sociales, se ha venido proponiendo: el proyecto de sociedad en que la razón se desplega sobreponiéndose a los atavismos. Read More

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