Carlos Paris. 14 de Octubre de 2010
D. Pedro López Arriba: en lo que, sin duda, es uno de los actos trascendentales de la vida de esta Casa, cual es la conferencia inaugural del curso académico, en este caso del 2010-2011, y que, como también es habitual en la Casa, la da el Presidente, versará en esta ocasión su discurso sobre el tema: Las técnicas de comunicación y el troquelado de la conciencia humana. Con ustedes el Presidente del Ateneo D. Carlos París.
D. Carlos París: Muchas gracias por este cordial saludo y muy buenas tardes.
Amigas socias y amigos socios del Ateneo, señoras y señores como acaba de indicar el Sr. López Arriba vamos a iniciar un nuevo curso en esta Casa y éste va a ser un curso especialmente importante, particularmente significativo, ya que en él conmemoramos los 175º años de la fundación de ésta institución que a todos nos reúne, en la que tenemos puestos tantos deseos y esperanzas y que contemplamos, también, con orgullo cuando miramos hacia nuestra historia. Como acaba de ser anunciado el tema que he escogido para esta noche se refiere a las técnicas o métodos de comunicación y el troquelado de la conciencia humana. Querría en este sentido, proponer aquí una serie de reflexiones, algunas afirmaciones mías que puedan ser punto de partida para una meditación de todos ante un tema ciertamente amplio, mas también muy importante para la comprensión y avance social de nuestra historia.
Como punto de partida, subrayaría la radicalidad de la comunicación en el ser humano. Cuando hablamos de comunicación, en efecto, muchas veces pensamos sólo en las múltiples y avanzadas técnicas que rodean la comunicación humana en el mundo actual. Pero la comunicación es un fenómeno mucho más radical. Podemos afirmar que, gracias a la comunicación, nos hacemos seres humanos y el desarrollo de tal tesis podríamos abrirlo y apoyarlo con algunas consideraciones de carácter biológico, que se refieren a la peculiaridad del nacimiento en nuestra especie. Dijo el antropólogo Ashley Montagu que el ser humano, era un mono nacido antes de tiempo y esta sugerencia alcanzó un desarrollo muy completo en toda la obra de Portmann, de éste gran biólogo suizo que definió al ser humano, al estudiar los animales nidícolas y nidífugas, como un “prematuro”, como un nidífuga desvalido, como un ser que reunía características de ambos tipos.
En efecto, el ser humano nace en un estado de desvalimiento profundo, pero, al mismo tiempo, dotado de una gran capacidad de comunicación. En este sentido, es, gracias a la comunicación humana, que le transmite la cultura, como el recién nacido, madura y conquista su condición estrictamente humana. No se trata de la mera supervivencia física de este ser desvalido, sino, con mayor complejidad, de su asunción de las características propias del desarrollo humano. Read More