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Archivo de la etiqueta: ciencia

CARLOS PARÍS

ed. PUBLICO, sábado 31 de Enero de 2009

No deja de ser curioso observar que, en el debate sobre el Plan Bolonia, una gran parte de los estudiantes, supuestos beneficiarios del mismo, lo rechazan, frente a los rectores, que lo defienden, y a los ministros, que lo acordaron y firmaron. La masa frente a la minoría gobernante. Una manifestación más del modo en que, en la Unión Europea, la elite en el poder marca caminos que divergen, muchas veces, de la voluntad popular. Y los dirigentes imponen sus decisiones, aun ante votaciones democráticas, de las que se desentienden, y obligan a repetir. Pero, centrándonos en nuestro tema, ¿qué podemos decir sobre este controvertido Plan, llamado a crear el Espacio Europeo de Educación Superior y a transformar una Universidad que se tacha de anquilosada y desbordada por el desarrollo de los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías? Read More

CARLOS PARÍS

Ed.PUBLICO. Martes, 14 de octubre de 2008

Que la realidad actual de España se resiente de un ancestral descuido de la investigación científica y de la educación es tan triste como indiscutible hecho. Una lacra que afecta no solo a nuestro papel en la historia moderna o al troquelado de nuestra mentalidad colectiva, sino a un territorio para el cual aún las más elementales mentalidades no pueden dejar de ser sensibles: nuestra potencialidad económica. Y semejante situación no es resultado de ninguna predisposición genética, como pensaba Salvador de Madariaga cuando afirmaba que somos un pueblo más dotado para la literatura y la pintura, para la milicia, la navegación de altura o la mística que para la ciencia.
Es el resultado de la desatención que tanto los dirigentes políticos como nuestro capitalismo han prestado al saber científico, hasta convertir en heroico el esfuerzo de excepcionales investigadores españoles, tenaces y sacrificados. Si miramos a los sucesivos gobiernos históricos, es evidente que solo la II República afrontó decididamente esta tara. Y tampoco la política de la actual etapa democrática, atenta solo a los problemas de apariencia más inmediata y a dirigir la economía por los fáciles caminos del ladrillo y el turismo, se ha preocupado de remediar esta histórica deficiencia. Así no es de extrañar nuestra escasa competitividad y el déficit de nuestra balanza comercial.
En estas páginas, un reciente artículo de Carlos Martínez Alonso, secretario de Estado de Investigación, aborda la necesidad de fomentar la actividad científica de cara al desarrollo económico español. Evidente y encomiable tesis, aunque no deja de sorprender ver tal tesis contradicha en la práctica por la reducción de la partidas dedicada a investigación y a educación en el actual proyecto de presupuestos. El autor de dicho artículo, glosando la figura de Pasteur, insiste en los beneficios que la investigación ha deparado a la Humanidad, para concluir la conveniencia de un maridaje entre la actividad científica y la empresa. Un tópico que, en mi opinión, requiere ser analizado, pues semejante relación se presta a complejos y contradictorios desarrollos. Read More

Carlos París

publicado en Física y Filosofía, Madrid CSIC 1952 pp 90-92,96-102

El nacimiento de la ciencia natural a la luz de la ley como su central momento epistemológico

Es a través de esta vinculación entre la ley y el saber científico como hay que comprender algunos aspectos de la historia de la ciencia natural.
Así, ante todo, el hecho mismo de su aparición histórica en el Renacimiento, al cual hemos aludido ya reiteradamente. En algunas ocasiones se ha considerado que la esencia de este acontecimiento radicaba en la invención de una ciencia general de la naturaleza informada por las matemáticas; es decir, primordialmente, en la creación de la física matemática, a la cual va unido el despuntar más lento de las otras ciencias naturales, como extensión de los precedentes métodos existentes en la Edad Media y la antigüedad señalados por Duhem(1). Otras veces se ha subrayado la inclinación al estudio de la naturaleza en sentido experimental, como lo hace Bacon, y la teorización y práctica del experimento y la observación, hasta entonces relegados(2), salvo los precursores Roger Bacon, San Alberto Magno, Arquímedes, etc. Read More

Carlos París

Publicado en El rapto de la cultura .Ed Mañana S.A. Madrid. 1978 pp126-133

A lo largo de unos cuantos decenios -casi medio siglo- hemos podido apreciar un rico dinamismo intelectual en el dominio de la filosofía científica, con una diversidad de planteamientos entre varias líneas sistemáticas, y una incesante evolución en el interior de algunas de ellas, en persecución casi patética de un máximo de rigor. Representa esta aventura intelectual, sin duda, uno de los capítulos más sugestivos y apasionantes de nuestra reciente historia cultural. Un conjunto de nuevas disciplinas necesarias para la clarificación humana de la ciencia, con sus técnicas propias, constituye el sedimento objetivo de este proceso y, al par, como contrapartida de los logros, el estado vigente de insatisfacción que puede augurar nuevos despliegues creadores. Es, quizás, el momento de bosquejar una apreciación global de esta apretada historia, que nos ayude a asumir su racionalidad y a comprender mejor las posibilidades entrañadas en nuestro presente. Read More

El rapto de la cultura
Ed. Mañana, SA. Madrid, 1978
Ed. E. Laia,Barcelona, 1983

PRÓLOGO

El rapto de la cultura por los poderosos: un grande y terrible tema de toda nuestra historia. Junto a la explotación del trabajo humano. Junto al crimen y la guerra. Grandes ejes que organizan, reforzándose mutuaménte, el chirriante giro de una historia doblegada por frustraciones. Cuyo viento desolador se llevó la Imagen de otra historia posible: la convivencia de los hombres, abrazados en el gozo de su existencia, en la fiesta en que crecen las energías capaces de hacer un mundo a nuestra medida y revelarnos nuestras más altas posibilidades.

Sí: el rapto de la cultura, un hecho complejísimo en sus alcances y resonandas, un dilatado panorama que explorar. Primaria, radicalmente significa algo decisivo: la realidad de que la cultura como elaboración superior y como forma de vida ha sido arrebatada a las masas. Y entonces resuena como motivo básico el despojo y clamor de estas multitudes. De unas muchedumbres que levantaron catedrales, botaron naves dominadoras del mar, alzarono inmensos pájaros de acero, estremecedores de un espacio atónito. Que forjaron también los instrumentos con los cuales hemos explorado el infinito inmenso del espacio y la oquedad infinitésima de la célula y el átomo. Son los “aceituneros altivos”, los canteros y leones, los picadores de las minas, los obreros de las fábricas. Hombres y mujeres que con su trabajo físico han sostenido la historia del progreso humano. Mujeres que han parido y amamantado la carne de sufrimiento y explotación, que ha prolongado las savias de esta fuerza de trabajo y desarrollado el oscuro laborar doméstico, aún más ignorado y robado que la faena productiva. Manos armadas secularmente de martillos y hoces, vencedores de la materia, protagonistas de una épica creadora, sobre la cual se han encaramado las minorías. Hombres y mujeres agentes de una cultura manual que desarrolló nuestro cerebro y posibilitó la ciencia moderna. Y a quienes se ha querido negar la comprensión de su la tarea, el perfil de las ecuaciones que encierran los ritmos y leyes a que esta insistente labora se ajusta. Read More

CARLOS PARÍS
Lección Magistral con moitvo del nombramiento como Profesor Emérito

Como punto de partida, pero también como guía e incluso como contenido de nuestra reflexión podríamos recordar la afirmación de Kant: “No se aprende filosofia, se aprende a filosofar”. Frente a la rígida transmisión de esquemas doctrinales el esfuerzo creador que nos vivifica. Realmente aquello que expresa ya la designación de nuestra actividad como amor inexahusto hacia la sabiduría, no como sosegada y quiescente posesión de ésta.

Mas, ¿por qué filosofar? ¿Qué sentido tiene la actividad filosófica? Radicalmente responde a la pasión del conocimiento y expresa a ésta. Brota la filosofia de la insobornable voluntad de saber, de la búsqueda y encuentro más o menos parcial de la verdad y como tal puede llegar a convenirse en un impulso absorbente.

Como muchos de los presentes, evidentemente los estudiosos de la filosofia en particular, recordarán, iniciaba Aristóteles su Metafisica afirmando que todos los seres humanos experimentan por naturaleza el placer de conocer. Y en su Etica a Nicómaco considera que la vida teorética, el ejercicio del “Nous” constituye la mayor realización del ser humano, siendo la actividad que proporciona la felicidad más perfecta. Tales afirmaciones podrían ser comentadas y contextualizadas minuciosamente. Así en su referencia a un concepto de “naturaleza humana”, o en sus matices elitistas. Pero en estos momentos querría sólo atender a una de sus resonancias, aquella en que se nos presentan como extrapolación de una experiencia peculiar vivida intensamente por Aristóteles, la del “bios theoretikós”. La cual contrasta, sin embargo, con el actuar de la mayoría de los hombres, con la vida común, más orientada a la búsqueda de las riquezas, del poder o de los placeres materiales que hacia la persecución de la sabiduría. Read More

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Carlos París. Memorias sobre medio siglo. De la Contrarreforma a Internet.
Ediciones Península. Barcelona, 2006. 397 páginas.

ROMAN DE LA CALLE.

Valencia, febrero 2007.

Docendo discitur

– I –

La narración, que como hilo conductor, recorre las casi cuatrocientas páginas del libro que nos ocupa, comienza exactamente un día de septiembre de 1951 y finaliza un día de julio de 1979. Carlos París tenía, de hecho, 26 años cuando se inicia la narración que a él se refiere y ya había cumplido 54 cuando se da carpetazo momentáneo al hilo conductor de la obra, convertida así en el primer volumen de sus memorias.
Ahora bien, si la estrategia narrativa establecida recorre estrictamente 28 años de la vida de Carlos París, tal como hemos indicado, desde el principio al final de sus páginas, sin embargo el contenido total del libro, con sus saltos temporales, ocupa 54 años de existencia: desde aquel 1925 de su nacimiento en Bilbao hasta el fatídico acontecimiento habido en Zaragoza en aquel julio de 1979, con la muerte de Emy.
Después, se nos promete un segundo volumen de memorias, que llegará hasta la actualidad, tal como se nos indica, ocupando los últimos 28 años que aún esperan ser narrados e incrementamos vitalmente incluso. Read More

CARLOS PARÍS

1 Un enigma inagotable

UNA EXTRAÑA JORNADA

El sol se ha hundido en el horizonte. Sus últimos rayos iluminan, en desesperada, patética agonía, el paisaje enrojecido. Pero, en el extremo contrario, al poniente, no cabalgan presurosas las sombras de la noche, dispuestas a enseñorearse del cielo, sino que, sorprendentemente, se levantan los primeros fulgores de un impaciente amanecer.
¿Qué extraño milagro es éste? El prodigio que corresponde a una jornada histórica singular, aquella en que nacieron nuestros tiempos. El sol que naufraga no es sino la imaginación portentosa del Renacimiento, cargada de fuerza mítica, y el que en el Levante despunta no otra cosa representa sino la razón científica y técnica, también burocrática, que iluminará la modernidad. Y en el paisaje transfigurado por este portentoso contraste de luces, por esta lucha de opuestos soles, cabalga enfebrecido un sin igual paladín: don Quijote de la Mancha. Read More

Carlos París

POR UNA COMPRENSIÓN BIOLÓGICA DE LA CULTURA SUPERADORA DEL AISLACIONISMO Y REDUCCIONISMO

La reflexión sobre el ser humano ha experimentado la atracción de dos polos opuestos. Por una parte la tendencia a explicar desde sus bases materiales, biológicas, los aspectos superiores de nuestra condición humana, considerándolos, en el limite más avanzado de esta tendencia, como meros epifenómenos. Tal es el ideal reduccionista. Inversamente la instalación en la singularidad humana se ha esforzado por acuñar conceptos irreductibles a las categorias biológico‑materiales, afirmando que el estudio de nuestro ser y los varios aspectos que definen las ciencias humanas y sociales requiere un repertorio de categorias nuevo y propio. En nuestro tiempo, la sociobiología, muy señaladamente en la obra de E O.Witson, relanzó el aludido ideal reduccionista, equipado con las armas de la nueva síntesis. En el debate provocado por las tesií sociobiológicas y que cubrió multiples frentes ‑así el de los ambientatistas frente al geneticismo de los sociobiólogos‑ es pertinente recordar ahora las réplicas de los antropólogos como Sahlins, insistiendo en el concepto de cultura, centrado en la aparición de un mundo simbólico, que abriría un horizonte inédito, en el cual las explicaciones y conceptos biológicos se hacen prácticamente irrelevantes. La obra de Wilson posterior a dicho debate, en colaboración con Lumsden, tratará de reestructurar las tesis iniciales, de un modo más abierto. Read More

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