CARLOS PARÍS
Público 25 de Agosto de 2008
No sé, amigo lector, si has visto una película argentina titulada Whisky, Romeo, Zulú. Pero, si has tenido la oportunidad de contemplarla y estremecerte ante ella, no habrás podido dejar de recordarla ante las tremendas imágenes de la catástrofe recientemente ocurrida en el aeropuerto de Barajas. Es una película que recoge una terrible y aleccionadora historia real. Y su extraño, desconcertante, título es el nombre con que había sido bautizada una aeronave que, destinada a trasportar pasajeros, se estrelló y, envuelta en llamas, se convirtió en un inmenso féretro, Ahora bien, el interés singular de la película no se refiere a ofrecer una visión cinematográfica más de catástrofes, sino a dar cuenta de una tragedia “anunciada”. Read More