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Archivo de la etiqueta: franquismo

CARLOS PARÍS

Ed. PÚBLICO 10 de Noviembre de 2009

Invocar la moral, sus normas y directrices como guía de la conducta humana supone adoptar una actitud conservadora? Pienso que más de uno así lo cree. Desde luego aquellos que, considerándose muy progres, pretenden descalificar cualquier argumentación que apele a la ética, con el despectivo término de “moralina”. Tal confusión, que olvida toda la tradición ética de la izquierda, no es concebible, a mi modo de ver, sino como producto de los equívocos inducidos por la dictadura franquista y por la frustrante salida de esta en la Transición, incapaz de abrir los nuevos horizontes que el desarrollo de nuestra sociedad, apoyado por la oposición más radical, exigía.

Es evidente que el franquismo ha marcado a la sociedad española con una profunda huella que todavía, desgraciadamente, permanece. Pero no sólo en aspectos muy llamativos –como la existencia de una derecha montaraz o la prepotencia de la jerarquía eclesiástica, así como la difusión de la corrupción o el atraso de nuestro Estado del bienestar–, sino en aspectos más sutiles, en trampas tendidas a la lucidez del pensamiento y de la acción, resultantes de la identificación del régimen dictatorial con realidades que, aun siéndole ajenas, se apropiaba y deformaba. Tal, como he comentado en otra ocasión, ocurrió con la idea de España, que dejaba fuera de su ámbito a la mayoría de la realidad española, convertida en la Anti-España. Pero ahora querría referirme a la atribución y mixtificación de la moral, en la cual los sectores nacional-católicos del régimen encontraron su campo propio de acción. Read More

( Ponencia en las “VII Jornadas de la Universidad Autónoma de Madrid sobre la cultura de la República: Clandestinidad y resistencia.” Leída el 21 de abril de 2009)
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Al pretencioso proyecto de levantar sobre las cenizas de la II República española un nuevo Estado y dotarle de una cultura propia, con que los impulsores y beneficiarios de la sublevación contra el gobierno legítimo, aspiraban a culminar su obra, no podía escapar el pensamiento filosófico. Y en este terreno fue el carácter nacional católico de la dictadura  más que el nacionalsindicalista, según los términos con que el régimen franquista ha sido denominado, el que marcó la pauta. Se trataba de borrar el inmediato pasado, la renovación cultural vivida desde el último tercio del siglo XIX, en que se habían abierto paso tendencias consideradas altamente peligrosas, desde la rígida y triunfante ortodoxia católica Y, complementariamente, había que  imponer la más férrea y segura fidelidad a tal ortodoxia. Así se configuraron  las secciones de Filosofía de nuestra Universidad “imperial”, según el termino con que fue bautizada en la Ley de Ordenación Universitaria.
Sin embargo, según comentaremos, a contracorriente de este intento. renovando el viejo mito del ave Fénix, de las cenizas brotó no sólo un renacimiento de las formas de pensamiento vigentes con anterioridad al golpe de Estado, sino la aparición de nuevas y creadoras directrices en el interior del pensamiento filosófico español.  DESCARGAR PDF corrientes-filosoficas-innovadoras

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Carlos París. Memorias sobre medio siglo. De la Contrarreforma a Internet.
Ediciones Península. Barcelona, 2006. 397 páginas.

ROMAN DE LA CALLE.

Valencia, febrero 2007.

Docendo discitur

– I –

La narración, que como hilo conductor, recorre las casi cuatrocientas páginas del libro que nos ocupa, comienza exactamente un día de septiembre de 1951 y finaliza un día de julio de 1979. Carlos París tenía, de hecho, 26 años cuando se inicia la narración que a él se refiere y ya había cumplido 54 cuando se da carpetazo momentáneo al hilo conductor de la obra, convertida así en el primer volumen de sus memorias.
Ahora bien, si la estrategia narrativa establecida recorre estrictamente 28 años de la vida de Carlos París, tal como hemos indicado, desde el principio al final de sus páginas, sin embargo el contenido total del libro, con sus saltos temporales, ocupa 54 años de existencia: desde aquel 1925 de su nacimiento en Bilbao hasta el fatídico acontecimiento habido en Zaragoza en aquel julio de 1979, con la muerte de Emy.
Después, se nos promete un segundo volumen de memorias, que llegará hasta la actualidad, tal como se nos indica, ocupando los últimos 28 años que aún esperan ser narrados e incrementamos vitalmente incluso. Read More

Sergio Vences Fernández
laopinioncoruña.es 27 de Marzo de 2007

En 1951, se incorpora a la Universidad compostelana Carlos París Amador. En reñidísima oposición, frente a un falangista, Sabino Alonso Fueyo, había ganado la cátedra de Filosofía, a la tempranísima edad de veinticinco años (Ortega y Gasset había obtenido, con veintisiete años, la cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid). Venía a ocupar la plaza que había quedado vacante toda vez que su titular, el insigne pensador Juan David García Bacca, vencida la Segunda República, emprendió los ácidos caminos “del éxodo y del llanto” que dijo el poeta León Felipe. Read More

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Carlos París. Memorias sobre medio siglo.
Ed.Península, Barcelona 2.006.

Antonio García Santesmases

Estamos en un momento en que es frecuente la llamada a recuperar la memoria histórica. Los historiadores nos advierten continuamente que no es lo mismo memoria que historia. Nada más cierto pero hay que añadir que ninguna interpretación histórica es neutral. Todas las interpretaciones existentes están cargadas de ideología y no es la menor la ideología que llama a volver a enterrar los recuerdos molestos que no encajan con los parámetros de la transición a la democracia.
Es igualmente cierto que, al optar por un marco general en el que encajen todas las piezas, se pierden muchos datos significativos y se malinterpretan muchas actuaciones. Por todo ello es de gran valor la publicación de memorias donde los personajes públicos van dando cuenta de los avatares de su existencia y, lo que es más importante, del sentido que han querido dar a sus acciones. En el campo de la filosofía contamos con algunas memorias importantes como son las escritas por Jose Luis Aranguren Memorias y esperanzas españolas; Julian Marías Una vida presente; Pedro Laín Entralgo Descargo de conciencia y Enrique Tierno Galván Cabos Sueltos. En las generaciones posteriores de Fernando Savater Mira por donde y Eugenio Trias El árbol de la vida.
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Carlos París

POR UNA COMPRENSIÓN BIOLÓGICA DE LA CULTURA SUPERADORA DEL AISLACIONISMO Y REDUCCIONISMO

La reflexión sobre el ser humano ha experimentado la atracción de dos polos opuestos. Por una parte la tendencia a explicar desde sus bases materiales, biológicas, los aspectos superiores de nuestra condición humana, considerándolos, en el limite más avanzado de esta tendencia, como meros epifenómenos. Tal es el ideal reduccionista. Inversamente la instalación en la singularidad humana se ha esforzado por acuñar conceptos irreductibles a las categorias biológico‑materiales, afirmando que el estudio de nuestro ser y los varios aspectos que definen las ciencias humanas y sociales requiere un repertorio de categorias nuevo y propio. En nuestro tiempo, la sociobiología, muy señaladamente en la obra de E O.Witson, relanzó el aludido ideal reduccionista, equipado con las armas de la nueva síntesis. En el debate provocado por las tesií sociobiológicas y que cubrió multiples frentes ‑así el de los ambientatistas frente al geneticismo de los sociobiólogos‑ es pertinente recordar ahora las réplicas de los antropólogos como Sahlins, insistiendo en el concepto de cultura, centrado en la aparición de un mundo simbólico, que abriría un horizonte inédito, en el cual las explicaciones y conceptos biológicos se hacen prácticamente irrelevantes. La obra de Wilson posterior a dicho debate, en colaboración con Lumsden, tratará de reestructurar las tesis iniciales, de un modo más abierto. Read More

Carlos París

Público 05-11-2007

Aunque más de uno opine lo contrario, la dictadura franquista dejó profundas huellas en nuestra sociedad, que penosamente aún permanecen. Al afirmar semejante perduración, no me refiero a los entusiastas de aquella execrable época, que, brazo en alto, se oponen a que las estatuas del Caudillo sean retiradas de calles y plazas. Tampoco aludo a las increíbles resistencias –sólo comprensibles desde un criptofranquismo– con que tropieza la elemental necesidad de hacer justicia a la historia de la II República, su derribo violento y la siguiente y larguísima represión, pretextando que ello puede “abrir heridas”. Lo que pretendo sacar a luz es el modo en que muchas actitudes anímicas e importantes equívocos conceptuales lastran nuestra sociedad, arrastrando la rémora de la dictadura.Tal ocurre con la autoritaria tendencia al abuso del poder, ejercido en los más distintos ámbitos por sujetos que actúan como herederos de los viejos impunes ‘jerarcas’, y con la amplitud de la corrupción, que cubre tantos campos. Asimismo es significativa la prepotencia con que la ‘jerarquía’ eclesiástica –ahora este término abusado pintorescamente en el lenguaje falangista es usado en su religioso sentido exacto– se dirige a la ciudadanía y a los gobiernos. Read More

El filósofo desgranó en el Club Faro sus memorias sobre Galicia y sobre la vida política y académica en la dictadura.
Rafa López
Faro de Vigo
20 de enero de 2007

Carlos París repasó ayer en el Club Faro casi medio siglo de la historia reciente de Galicia y de España, una época que nos ha llevado, según su irónica analogía, “de la Contrarreforma a Internet”: de la dictadura de Franco a la globalización.
Quien fuera durante el franquismo simpatizante y militante del Partido Comunista de España habló del proceso que condujo al país a lo que él llamó “democracia formal”: “Mantengo una postura crítica frente a la transición española -admitió-. Las ambiciones de base de las gentes de España fueron traicionadas por las democracias occidentales. Se temía una España revolucionaria y se prefirió una España fascista”, manifestó.
Quien fuera alumno suyo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago en los años cincuenta, el escritor Xosé Luis Méndez Ferrín, mantuvo un animado diálogo con el filósofo, que no pudo evitar hablar de Galicia. “El conocimiento de esta tierra fue muy emotivo para mí -explicó-, por la cordialidad y la dulzura del carácter gallego”.
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