Archivo

Archivo de la etiqueta: M. Unamuno

Alfonso Moraleja

A.M.- Antes que nada me gustaría agradecer su colaboración.

c.P.- Debo contestar que lo hago con muchísimo gusto, y agradezco que en este monográfico sobre Unamuno cuenten con mi participación.

A.M.- Quisiera que Usted hiciera un breve repaso de su trayectoria ideológica, y especialmente de su trayectoria política.

c.P.- Respecto a esta cuestión, ya hay ciertas cosas que se han publicado. Recientemente, García Santesmases me ha dedicado un capítulo en su libro Etíca, política y utopía; no obstante aquí sólo se recogen los últimos años. Es dificil resumir toda una trayectoria política de una vida que, a estas alturas, ya puedo decir que es larga. Hay que partir del hecho de que provengo de una familia acomodada. Mi padre era un alto cargo de la banca, así pues, el ambiente en el que yo me formé no era un ambiente ciertamente fascista, pero sí franquista. Mi educación se realizó en un colegio religioso. Sin ser jamás franquista, en mi infancia fui del Frente de Juventudes. Posteriormente estuve dentro de ciertos grupos disidentes como el CEU y pertenecí a revistas como Alcalá o La hora. Tuve especial relación con un grupo juvenil en aquella época en el que estaban Miguel Sánchez Mazas, José María Valverde o José Luis Rubio, por citar algunas de las figuras más conocidas. Algo de todo esto está relatado en mi novela Bajo constelaciones burlonas. Mi compañera Lidia Falcón tiene un libro que se llama Los hijos de los vencidos, pues bien, Bajo constelaciones burlonas es más bien la trayectoria de los hijos de los vencedores que se hicieron de izquierda.
Un momento también importante fue cuando formamos unos grupos llamados primeramente Grupos de Agitación y de Unidad Hispánica después, creados sobre todo por la situación de América Latina. Considerábamos, aún partiendo de las coordenadas del Régimen, que éste era injusto. Creíamos en eso que se llamó la Revolución Nacional-Sindicalista que se oponía a lfranquismo. A partir de estas ideas, se fúe formando en mí el descubrimiento de la izquierda real, así como la inconsistencia de ese proyecto que, aunque se anunciaba como un proyecto de izquierdas, realmente encubría y se vendía al poder conservador. Hubo además una doble influencia. Por una parte, la conciencia de la situación social de España: visitamos los suburbios del Madrid de los años 40, que soportaban una situación de miseria y una gran emigración de las zonas mds pobres de España, como era Andalucía. Tuvimos
una estrecha relación con el padre Llanos, un hombre que tuvo una trayectoria muy radical: a pesar de que alprincipio defendió al Régimen, se hizo de Comisiones Obreras y se fue a vivir al Pozo del Tío Raimundo. Por otra parte, y en segundo lugar, influyó mi experiencia del mundo intelectual y universitario, dándome cuenta de que la situación era prácticamente insostenible, pues había una opresión y una ocupación del poder y de la Universidad por unas mentalidades conservadoras completamente arcaicas. Alguna vez he dicho en broma que las personas de mi generación hemos tenido una experiencia secular, pues habíamos pasado de la Edad Media o de la Contrarreforma al siglo XX. Tras sacar la Cátedra en Santiago muy joven y pasar allí algunos años, fui a Valencia. Allí, en los años 60, colaboré y lideré la protesta universitaria. En los años 50, ya había conectado con personas del Partido Comunista, pero fue a partir de entonces cuando tuve un contacto más estrecho con la izquierda real. Mi mentalidad fue siempre anticapitalista, bien con ese primer matiz Nacional- Sindicalista, o bien con el matiz marxista; sin embargo, mi actitud siempre ha sido muy crítica respecto a la formación de los países del Este: me parecían una serie de imposiciones autoritarias que en ningún caso formaban las libertades. Así pues, aquí también me encontraba en una paradoja, pues a pesar de ser del Comité Central del Partido, mis actitudes eran críticas. Defendí el Eurocomunismo, pero no la versión que de él se ha dado como una evolución hacia la Socialdemocracia, sino como una evolución hacia el anarquismo, una superación, en definitiva, de la división entre la Primera y Segunda Internacional.

A.M.- No fueron pocos los intelectuales de izquierda que tuvieron cierta ceguera a la hora de juzgar lo que pasaba en el este de Europa. El caso de Sartre es sin duda uno de los más evidentes.

c.P.- Sí, efectivamente: había una gran admiración hacia aquel proyecto, pero también hubo muchas decepciones. Mi actitud fue crítica frente a eso que se llamaba El Pacto de Vasovia, que fue sin duda una superpotencia rival de los Estados Unidos. No obstante, después de que todo eso se hundiera, he tratado en cambio de defenderlo, pues, en cierta forma, las críticas que se han hecho han sido extremadas, insuficientes y tremendamente sectarias. No se puede olvidar nunca que, aunque hubo graves errores, ya que aquello respondía más a la dictadura de una burocracia que al modelo de una sociedad socialista, sin embargo, hubo realizaciones muy importantes en educación y en el desarrollo de la cultura. Además, tal y como ahora vemos, en el mundo actual existía una balanza de poder, mientras que ahora el aplastamiento del capitalismo es total Read More

CARLOS PARÍS

(Trabajo publicado en el libro colectivo “O Darwinismo en Galicia”, Edición a cargo de Francisco Díaz Fierros Viqueira, Universidade de Santiago de Compostela, 2009, pp. 249-269)

Era el último año de la década de los cincuenta en el pasado siglo xx. Y estamos en Santiago de Compostela. Allí residíamos y trabajábamos tres Carlos, unidos por el nombre de pila y, más profundamente, por inquietudes comunes :  Carlos Alonso del Real que enseñaba historia y antropología, Carlos Soveral lector de Portugués y el que esto escribe y rememora Carlos París, entregado a la  especulación filosófica. Y decidimos traer al debate universitario la aportación de dos grandes figuras históricas, relegadas en la Universidad de aquellos tiempos por resultar altamente peligrosas para la salud espiritual que el régimen imponía. Tales figuras eran Marx y Darwin. Y curiosamente resulto que también  respondían al nombre de Carlos, Carlos Marx y Carlos Darwin. Brotaba, así,  un singular “carlismo” que no tenía que ver con aspirante alguno al trono de España, ni con las partidas que defendían su causa y animaron la pluma del gran escritor gallego Valle Inclán, sino con la renovación de nuestra Universidad.

La obra de Carlos Marx- y también de su compañero Federico Engels – fue objeto de un curso vespertino que se realizó en el edificio de la vieja Universidad, con asistencia de bastante público y que fue recogido en un libro editado por Guadarrama en 1961. Pero, ahora, me corresponde recordar el dedicado a Carlos Darwin, sin olvidar, naturalmente, el interés que el análisis de las reacciones de Marx ante las teorías de Darwin ofrece.  Y no sin dejar de recordar la represión que dos catedráticos de la Universidad de Santiago, Augusto González Linares y Laureano Calderón  padecieron en el siglo XIX, siendo expulsados de sus cátedras, hecho que jugó un importante papel en la creación de la Institución Libre de Enseñanza. (1) Read More

Carlos París
Surgieron, prescindiendo de antecedentes arqueológicos, como el Ateneo de Calígula en Roma,  en la Europa del siglo XIX como resultado de la Ilustración. Y a la luz de su espíritu, que veía en el desarrollo y extensión de la cultura la clave del progreso hacia una sociedad mejor. Se pretendía, a través de su actividad, no sólo  fomentar la ciencia, y  las artes, sino influir en la sociedad y la política.
Y, ciertamente, jugaron un importante papel en nuestra historia. Aunque se fueron extendiendo por todo el territorio español, y, junto a los Ateneos clásicos, surgieron Ateneos libertarios y obreros, podemos referirnos, con valor ilustrativo,  al Ateneo de Madrid y su dilatada vida, interrumpida en dos ocasiones por la represión reaccionaria. Siempre temerosa de la funesta manía de pensar. Fundado en 1820, fue cerrado en 1823, al imponerse el régimen absolutista, para ser reabierto en 1835., tomando su nombre actual de “Ateneo científico, literario y artístico”. También la dictadura franquista lo cerró, para convertirlo primeramente en un  “Aula de cultura”.dependiente de FET y de las JONS y, después,  aunque recuperado su nombre, gobernarlo desde la Dirección General de Propaganda.
A lo largo de su existencia el Ateneo madrileño ha gozado de un gran protagonismo en la vida cultural y política de nuestro país. Nada más significativo que recordar el nombre de algunas de las grandes figuras que lo presidieron. Como Ramón Menéndez Pidal, Gregorio Marañón. Manuel Azaña, Ramón del Valle Inclán, o Unamuno. Se puede afirmar que el Ateneo influyó poderosamente en la implantación de la II República en España, tradición republicana que sigue viva. Read More

( Ponencia en las “VII Jornadas de la Universidad Autónoma de Madrid sobre la cultura de la República: Clandestinidad y resistencia.” Leída el 21 de abril de 2009)
DESCARGAR PDF corrientes-filosoficas-innovadoras
Al pretencioso proyecto de levantar sobre las cenizas de la II República española un nuevo Estado y dotarle de una cultura propia, con que los impulsores y beneficiarios de la sublevación contra el gobierno legítimo, aspiraban a culminar su obra, no podía escapar el pensamiento filosófico. Y en este terreno fue el carácter nacional católico de la dictadura  más que el nacionalsindicalista, según los términos con que el régimen franquista ha sido denominado, el que marcó la pauta. Se trataba de borrar el inmediato pasado, la renovación cultural vivida desde el último tercio del siglo XIX, en que se habían abierto paso tendencias consideradas altamente peligrosas, desde la rígida y triunfante ortodoxia católica Y, complementariamente, había que  imponer la más férrea y segura fidelidad a tal ortodoxia. Así se configuraron  las secciones de Filosofía de nuestra Universidad “imperial”, según el termino con que fue bautizada en la Ley de Ordenación Universitaria.
Sin embargo, según comentaremos, a contracorriente de este intento. renovando el viejo mito del ave Fénix, de las cenizas brotó no sólo un renacimiento de las formas de pensamiento vigentes con anterioridad al golpe de Estado, sino la aparición de nuevas y creadoras directrices en el interior del pensamiento filosófico español.  DESCARGAR PDF corrientes-filosoficas-innovadoras

CARLOS PARÍS
Lección Magistral con moitvo del nombramiento como Profesor Emérito

Como punto de partida, pero también como guía e incluso como contenido de nuestra reflexión podríamos recordar la afirmación de Kant: “No se aprende filosofia, se aprende a filosofar”. Frente a la rígida transmisión de esquemas doctrinales el esfuerzo creador que nos vivifica. Realmente aquello que expresa ya la designación de nuestra actividad como amor inexahusto hacia la sabiduría, no como sosegada y quiescente posesión de ésta.

Mas, ¿por qué filosofar? ¿Qué sentido tiene la actividad filosófica? Radicalmente responde a la pasión del conocimiento y expresa a ésta. Brota la filosofia de la insobornable voluntad de saber, de la búsqueda y encuentro más o menos parcial de la verdad y como tal puede llegar a convenirse en un impulso absorbente.

Como muchos de los presentes, evidentemente los estudiosos de la filosofia en particular, recordarán, iniciaba Aristóteles su Metafisica afirmando que todos los seres humanos experimentan por naturaleza el placer de conocer. Y en su Etica a Nicómaco considera que la vida teorética, el ejercicio del “Nous” constituye la mayor realización del ser humano, siendo la actividad que proporciona la felicidad más perfecta. Tales afirmaciones podrían ser comentadas y contextualizadas minuciosamente. Así en su referencia a un concepto de “naturaleza humana”, o en sus matices elitistas. Pero en estos momentos querría sólo atender a una de sus resonancias, aquella en que se nos presentan como extrapolación de una experiencia peculiar vivida intensamente por Aristóteles, la del “bios theoretikós”. La cual contrasta, sin embargo, con el actuar de la mayoría de los hombres, con la vida común, más orientada a la búsqueda de las riquezas, del poder o de los placeres materiales que hacia la persecución de la sabiduría. Read More

Sergio Vences Fernández
laopinioncoruña.es 27 de Marzo de 2007

En 1951, se incorpora a la Universidad compostelana Carlos París Amador. En reñidísima oposición, frente a un falangista, Sabino Alonso Fueyo, había ganado la cátedra de Filosofía, a la tempranísima edad de veinticinco años (Ortega y Gasset había obtenido, con veintisiete años, la cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid). Venía a ocupar la plaza que había quedado vacante toda vez que su titular, el insigne pensador Juan David García Bacca, vencida la Segunda República, emprendió los ácidos caminos “del éxodo y del llanto” que dijo el poeta León Felipe. Read More

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.