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Archivo de la etiqueta: república

CARLOS PARÍS

Ed. Público el 8 de Julio de 2009

No me refiero en este artículo a la importancia que el lenguaje alcanza en la imposición de una cultura sobre otras a través de su lengua, sino a la relación entre la lengua y la ideología que expresa: una acción sutil que troquela el pensamiento y lo inclina hacia determinadas posiciones. Es un terreno en el que las fuerzas conservadoras han desarrollado una subterránea batalla, tratando, a veces con bastante éxito, de desactivar el lenguaje críticamente realista de la izquierda para sustituirlo por formulaciones encubridoras de los graves problemas e injusticias que afectan al mundo actual. Read More

CARLOS PARÍS

Ed.PUBLICO. Martes, 14 de octubre de 2008

Que la realidad actual de España se resiente de un ancestral descuido de la investigación científica y de la educación es tan triste como indiscutible hecho. Una lacra que afecta no solo a nuestro papel en la historia moderna o al troquelado de nuestra mentalidad colectiva, sino a un territorio para el cual aún las más elementales mentalidades no pueden dejar de ser sensibles: nuestra potencialidad económica. Y semejante situación no es resultado de ninguna predisposición genética, como pensaba Salvador de Madariaga cuando afirmaba que somos un pueblo más dotado para la literatura y la pintura, para la milicia, la navegación de altura o la mística que para la ciencia.
Es el resultado de la desatención que tanto los dirigentes políticos como nuestro capitalismo han prestado al saber científico, hasta convertir en heroico el esfuerzo de excepcionales investigadores españoles, tenaces y sacrificados. Si miramos a los sucesivos gobiernos históricos, es evidente que solo la II República afrontó decididamente esta tara. Y tampoco la política de la actual etapa democrática, atenta solo a los problemas de apariencia más inmediata y a dirigir la economía por los fáciles caminos del ladrillo y el turismo, se ha preocupado de remediar esta histórica deficiencia. Así no es de extrañar nuestra escasa competitividad y el déficit de nuestra balanza comercial.
En estas páginas, un reciente artículo de Carlos Martínez Alonso, secretario de Estado de Investigación, aborda la necesidad de fomentar la actividad científica de cara al desarrollo económico español. Evidente y encomiable tesis, aunque no deja de sorprender ver tal tesis contradicha en la práctica por la reducción de la partidas dedicada a investigación y a educación en el actual proyecto de presupuestos. El autor de dicho artículo, glosando la figura de Pasteur, insiste en los beneficios que la investigación ha deparado a la Humanidad, para concluir la conveniencia de un maridaje entre la actividad científica y la empresa. Un tópico que, en mi opinión, requiere ser analizado, pues semejante relación se presta a complejos y contradictorios desarrollos. Read More

El filósofo sostiene que la CIA y la socialdemocracia alemana dirigieron el cambio de régimen en España

M. CASTRO, Lne.es Gijón, Miércoles 08 de octubre de 2008,


«Tengo una actitud crítica con el modo en el que se desarrolló la transición en España. Fue frustrante y ahora están saliendo a la luz» aquellos errores, según consideró ayer el catedrático emérito de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos París, quien presentó en el Ateneo Jovellanos su último libro, titulado «Memorias sobre medio siglo. De la contrarreforma a internet».

El filósofo se refería con esas palabras a que «ahora vuelve el problema de Monarquía o República. Entonces se concedió que España fuera una monarquía, cuando la monarquía es realmente una herencia del franquismo. La posibilidad de que llegue la tercera república aún está sin resolver», a lo que añadió que con el debate actual sobre «la (ley de la) memoria histórica estamos viendo que se concedió la impunidad del régimen franquista, como manera de tapar todas sus responsabilidades históricas en la represión», explicó Carlos París una vez concluida su conferencia.

París criticó la imagen que han dado los medios de comunicación, en especial las televisiones sobre la transición española: «Ha habido una leyenda que ha presentado la transición como si la democracia fuera un regalo hecho al pueblo español por Juan Carlos, el monarca, y por los aperturistas del régimen como Suárez y Torcuato Fernández-Miranda cuando la democracia llegó por las luchas en la calle de los opositores al franquismo», señaló al respecto. Read More

Sergio Vences Fernández
laopinioncoruña.es 27 de Marzo de 2007

En 1951, se incorpora a la Universidad compostelana Carlos París Amador. En reñidísima oposición, frente a un falangista, Sabino Alonso Fueyo, había ganado la cátedra de Filosofía, a la tempranísima edad de veinticinco años (Ortega y Gasset había obtenido, con veintisiete años, la cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid). Venía a ocupar la plaza que había quedado vacante toda vez que su titular, el insigne pensador Juan David García Bacca, vencida la Segunda República, emprendió los ácidos caminos “del éxodo y del llanto” que dijo el poeta León Felipe. Read More

Carlos París

POR UNA COMPRENSIÓN BIOLÓGICA DE LA CULTURA SUPERADORA DEL AISLACIONISMO Y REDUCCIONISMO

La reflexión sobre el ser humano ha experimentado la atracción de dos polos opuestos. Por una parte la tendencia a explicar desde sus bases materiales, biológicas, los aspectos superiores de nuestra condición humana, considerándolos, en el limite más avanzado de esta tendencia, como meros epifenómenos. Tal es el ideal reduccionista. Inversamente la instalación en la singularidad humana se ha esforzado por acuñar conceptos irreductibles a las categorias biológico‑materiales, afirmando que el estudio de nuestro ser y los varios aspectos que definen las ciencias humanas y sociales requiere un repertorio de categorias nuevo y propio. En nuestro tiempo, la sociobiología, muy señaladamente en la obra de E O.Witson, relanzó el aludido ideal reduccionista, equipado con las armas de la nueva síntesis. En el debate provocado por las tesií sociobiológicas y que cubrió multiples frentes ‑así el de los ambientatistas frente al geneticismo de los sociobiólogos‑ es pertinente recordar ahora las réplicas de los antropólogos como Sahlins, insistiendo en el concepto de cultura, centrado en la aparición de un mundo simbólico, que abriría un horizonte inédito, en el cual las explicaciones y conceptos biológicos se hacen prácticamente irrelevantes. La obra de Wilson posterior a dicho debate, en colaboración con Lumsden, tratará de reestructurar las tesis iniciales, de un modo más abierto. Read More

Carlos París

Público 05-11-2007

Aunque más de uno opine lo contrario, la dictadura franquista dejó profundas huellas en nuestra sociedad, que penosamente aún permanecen. Al afirmar semejante perduración, no me refiero a los entusiastas de aquella execrable época, que, brazo en alto, se oponen a que las estatuas del Caudillo sean retiradas de calles y plazas. Tampoco aludo a las increíbles resistencias –sólo comprensibles desde un criptofranquismo– con que tropieza la elemental necesidad de hacer justicia a la historia de la II República, su derribo violento y la siguiente y larguísima represión, pretextando que ello puede “abrir heridas”. Lo que pretendo sacar a luz es el modo en que muchas actitudes anímicas e importantes equívocos conceptuales lastran nuestra sociedad, arrastrando la rémora de la dictadura.Tal ocurre con la autoritaria tendencia al abuso del poder, ejercido en los más distintos ámbitos por sujetos que actúan como herederos de los viejos impunes ‘jerarcas’, y con la amplitud de la corrupción, que cubre tantos campos. Asimismo es significativa la prepotencia con que la ‘jerarquía’ eclesiástica –ahora este término abusado pintorescamente en el lenguaje falangista es usado en su religioso sentido exacto– se dirige a la ciudadanía y a los gobiernos. Read More

El filósofo desgranó en el Club Faro sus memorias sobre Galicia y sobre la vida política y académica en la dictadura.
Rafa López
Faro de Vigo
20 de enero de 2007

Carlos París repasó ayer en el Club Faro casi medio siglo de la historia reciente de Galicia y de España, una época que nos ha llevado, según su irónica analogía, “de la Contrarreforma a Internet”: de la dictadura de Franco a la globalización.
Quien fuera durante el franquismo simpatizante y militante del Partido Comunista de España habló del proceso que condujo al país a lo que él llamó “democracia formal”: “Mantengo una postura crítica frente a la transición española -admitió-. Las ambiciones de base de las gentes de España fueron traicionadas por las democracias occidentales. Se temía una España revolucionaria y se prefirió una España fascista”, manifestó.
Quien fuera alumno suyo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santiago en los años cincuenta, el escritor Xosé Luis Méndez Ferrín, mantuvo un animado diálogo con el filósofo, que no pudo evitar hablar de Galicia. “El conocimiento de esta tierra fue muy emotivo para mí -explicó-, por la cordialidad y la dulzura del carácter gallego”.
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Carlos París

Publicado en  La razón Abril de 2001

Estoy escribiendo el 14 de abril del 2001. Hace setenta años se proclamó la II República española. Fue aquella la fecha más cuajada de esperanzas por parte de nuestros pueblos en el siglo que acaba de morir. Entonces se puso en marcha un proyecto histórico de convivencia renovadora, que fue yugulado violentamente tras larga guerra. No sólo fue yugulado, además, como algunas plumas, cual la de Antonio Elorza, han expuesto estos días se ha pretendido borrar tal proyecto de la memoria colectiva y enterrarlo en el olvido. Como si la historia de la II República y de su heroica defensa armada hubiera sido una pesadilla, inquietante para nuestros días  ápteros  y grises, bajo el lema de que “España va bien”.  Y, por ello mismo, es  necesario recordar lo que representó aquel tiempo de esperanza y de inicio de una renovación que hubiera podido levantar a España muy por encima de su actual resignación a la mediocridad
Si comparamos ambos tiempos, el de la II República y el actual, lo primero que podemos observar es que en aquel existía un proyecto creador y renovador. En profunda unidad con la voluntad de afrontar sin tapujos los graves, gravísimos, problemas que afectaban a nuestra sociedad. Algo muy distinto del clima actual en que los problemas- aun siendo de apariencia menos apremiante-  son en todo caso, ocultados, difuminados( para conseguir la ataraxia de nuestra sociedad). Y en que la perspectiva de un proyecto ambicioso y movilizador brilla por su ausencia.
Ciertamente los problemas con que se encontraba la II República eran especialmente intensos. Una situación de pobreza y amplio analfabetismo. Un momento histórico de crisis económica y política, con el ascenso de los fascismos y con las perspectivas de las revoluciones obreras y campesinas. Y ante esta situación se abrían dos grandes avenidas: la de los intelectuales, empeñados en llevar adelante el desarrollo cultural que fructificaba  desde el pasado siglo XIX  y la de las masas luchando por acceder al poder y crear una sociedad sin explotación. En nuestro país ambos movimientos habían estado históricamente bastante alejados, pero en la II República y la guerra civil se empezaron a unir en nuevas generaciones, que el triunfo de los sublevados liquidó físicamente o envió al exilio. Una unidad que en importante medida se reconstruyó en la oposición al franquismo, hasta que la amañada transición, tan ilustrativamente comentada por Antonio García Trevijano en diversos artículos en estas mismas páginas, liquidó, ahora menos violenta, más corruptoramente, atrayendo a muchos  pretendidos “progres” a las esferas del poder.
Corrupción: quizá con este término  apresamos una de las mayores diferencias entre la época de la II República y la actual. Y una de las grandes lecciones que de aquellos tiempos debieran venirnos. Por mucho que podamos criticar a las figuras  políticas que dirigieron la II República no se puede poner en duda  su honestidad, .Una honestidad en la cual brillaba  la austeridad. Aplastada actualmente por el despilfarro irresponsable y la exhibición del lujo. Por la difusión de la picaresca..
Fueron tiempos de moralidad pública y de alta ilustración. Comparemos los discursos de nuestros políticos con los pronunciados en aquellas jornadas. Y nuestro mundo cultural dominado por el oportunismo y las mafias de la industria cultural, devoradoras de beneficios,  con la producción y el clima dialogante de aquella época. La II República construyó seiscientas escuelas mensuales en su primera etapa. Erradico el analfabetismo en toda Cataluña. El paso del tiempo,  nos ha traído una España con muchos menos analfabetos, y con menos hambre. Pero  ¿qué se lee, qué espectáculos se ofrecen en la poderosa TV?  y ¿que se come? Productos adulterados por la industria alimentaria, escenarios como el de El Gran Hermano, libros fabricados para los amañados premios, redactados sin la más elemental sintaxis.
¿Pesimismo ante lo actual? ¿ Nostalgía? No, amigo lector, se trata de que recuperemos el sentido crítico, la voluntad de superación, la conducta ética. Es lo menos  que debemos aprender de la II Republica y aplicar a los problemas de nuestros días.

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