Carlos París

Octubre 11, 2008

“El lastre de nuestra sociedad es el conformismo y la falta de creatividad”

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CARLOS PARÍS CATEDRÁTICO EMÉRITO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

«La Transición frustró un proyecto revolucionario en el que habría un socialismo más auténtico y una España independiente en el plano internacional», dice el filósofo

El cigarro se le consume mientras este «autodidacta» hace acopio de sus recuerdos. Unos recuerdos que ha reunido en el libro ‘Memorias sobre medio siglo’, el primer volumen de la biografía de Carlos París en el que plasma la evolución de la sociedad española de la dictadura hasta la Transición y que presentó ayer en el Ateneo Jovellanos.

-¿Cuándo decide escribir sus memorias?

-Surgió hace mucho tiempo, cuando en la Universidad Autónoma de Madrid mis colaboradores me preguntaban cosas de aquel tiempo. Esa fue la primera idea, muy remota. Después de haber tomado algunas notas me decidí a escribirlas. En el libro hay tres niveles de memorias: la crónica social de aquellos años, mi trayectoria personal y el plano de la intimidad.

-¿Le ha resultado difícil rescatar todos estos recuerdos?

-La verdad es que no, porque estos recuerdos han sido objeto de comentarios y de reflexiones.

-Usted era de una familia con tendencias falangistas, pero pronto se convirtió en militante comunista.

-Surge en parte por el enfrentamiento con el régimen, porque dentro de la vida universitaria mantuve una relación con personas de izquierdas contrarias al régimen. Luego está la formación intelectual, ya que empecé a leer muy pronto a Marx. (más…)

Mayo 27, 2008

La ley natural y la historia de la ciencia

Carlos París

publicado en Física y Filosofía, Madrid CSIC 1952 pp 90-92,96-102

El nacimiento de la ciencia natural a la luz de la ley como su central momento epistemológico

Es a través de esta vinculación entre la ley y el saber científico como hay que comprender algunos aspectos de la historia de la ciencia natural.
Así, ante todo, el hecho mismo de su aparición histórica en el Renacimiento, al cual hemos aludido ya reiteradamente. En algunas ocasiones se ha considerado que la esencia de este acontecimiento radicaba en la invención de una ciencia general de la naturaleza informada por las matemáticas; es decir, primordialmente, en la creación de la física matemática, a la cual va unido el despuntar más lento de las otras ciencias naturales, como extensión de los precedentes métodos existentes en la Edad Media y la antigüedad señalados por Duhem(1). Otras veces se ha subrayado la inclinación al estudio de la naturaleza en sentido experimental, como lo hace Bacon, y la teorización y práctica del experimento y la observación, hasta entonces relegados(2), salvo los precursores Roger Bacon, San Alberto Magno, Arquímedes, etc. (más…)

Mayo 8, 2008

La capacidad inventiva

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Carlos París

Mundo técnico y existencia auténtica. Ed. Guadarrama, Madrid 1959, pp117-119. Reeditado en Revista de Occidente 1973

La aguda conciencia de la capacidad inventiva es un hecho bien reciente en la historia humana. La enorme amplitud del pensar primitivo, de grandes culturas antiguas y del medioevo mismo, duerme junto al polvorín, dispuesto a estallar, de nuestras inmensas posibilidades. Así el invento es percibido como un hecho excepcional, que cruza como un cometa los tiempos de la historia, hasta entrar en la época moderna.
Este fenómeno profundo, la toma de conciencia de nuestra capacidad, implica una transformación inmensa de nuestro ritmo histórico y nuestra fe en el hombre. Esta conquista espiritual supone algo aún más decisivo que sus resultados momentáneos, pues es el suelo mismo sobre el cual la aceleración de éstos descansa. (más…)

Abril 19, 2008

El rapto de la cultura ( Prólogo)

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El rapto de la cultura
Ed. Mañana, SA. Madrid, 1978
Ed. E. Laia,Barcelona, 1983

PRÓLOGO

El rapto de la cultura por los poderosos: un grande y terrible tema de toda nuestra historia. Junto a la explotación del trabajo humano. Junto al crimen y la guerra. Grandes ejes que organizan, reforzándose mutuaménte, el chirriante giro de una historia doblegada por frustraciones. Cuyo viento desolador se llevó la Imagen de otra historia posible: la convivencia de los hombres, abrazados en el gozo de su existencia, en la fiesta en que crecen las energías capaces de hacer un mundo a nuestra medida y revelarnos nuestras más altas posibilidades.

Sí: el rapto de la cultura, un hecho complejísimo en sus alcances y resonandas, un dilatado panorama que explorar. Primaria, radicalmente significa algo decisivo: la realidad de que la cultura como elaboración superior y como forma de vida ha sido arrebatada a las masas. Y entonces resuena como motivo básico el despojo y clamor de estas multitudes. De unas muchedumbres que levantaron catedrales, botaron naves dominadoras del mar, alzarono inmensos pájaros de acero, estremecedores de un espacio atónito. Que forjaron también los instrumentos con los cuales hemos explorado el infinito inmenso del espacio y la oquedad infinitésima de la célula y el átomo. Son los “aceituneros altivos”, los canteros y leones, los picadores de las minas, los obreros de las fábricas. Hombres y mujeres que con su trabajo físico han sostenido la historia del progreso humano. Mujeres que han parido y amamantado la carne de sufrimiento y explotación, que ha prolongado las savias de esta fuerza de trabajo y desarrollado el oscuro laborar doméstico, aún más ignorado y robado que la faena productiva. Manos armadas secularmente de martillos y hoces, vencedores de la materia, protagonistas de una épica creadora, sobre la cual se han encaramado las minorías. Hombres y mujeres agentes de una cultura manual que desarrolló nuestro cerebro y posibilitó la ciencia moderna. Y a quienes se ha querido negar la comprensión de su la tarea, el perfil de las ecuaciones que encierran los ritmos y leyes a que esta insistente labora se ajusta. (más…)

Abril 11, 2008

Mi visión del filosofar (fragmento)

CARLOS PARÍS
Lección Magistral con moitvo del nombramiento como Profesor Emérito

Como punto de partida, pero también como guía e incluso como contenido de nuestra reflexión podríamos recordar la afirmación de Kant: “No se aprende filosofia, se aprende a filosofar”. Frente a la rígida transmisión de esquemas doctrinales el esfuerzo creador que nos vivifica. Realmente aquello que expresa ya la designación de nuestra actividad como amor inexahusto hacia la sabiduría, no como sosegada y quiescente posesión de ésta.

Mas, ¿por qué filosofar? ¿Qué sentido tiene la actividad filosófica? Radicalmente responde a la pasión del conocimiento y expresa a ésta. Brota la filosofia de la insobornable voluntad de saber, de la búsqueda y encuentro más o menos parcial de la verdad y como tal puede llegar a convenirse en un impulso absorbente.

Como muchos de los presentes, evidentemente los estudiosos de la filosofia en particular, recordarán, iniciaba Aristóteles su Metafisica afirmando que todos los seres humanos experimentan por naturaleza el placer de conocer. Y en su Etica a Nicómaco considera que la vida teorética, el ejercicio del “Nous” constituye la mayor realización del ser humano, siendo la actividad que proporciona la felicidad más perfecta. Tales afirmaciones podrían ser comentadas y contextualizadas minuciosamente. Así en su referencia a un concepto de “naturaleza humana”, o en sus matices elitistas. Pero en estos momentos querría sólo atender a una de sus resonancias, aquella en que se nos presentan como extrapolación de una experiencia peculiar vivida intensamente por Aristóteles, la del “bios theoretikós”. La cual contrasta, sin embargo, con el actuar de la mayoría de los hombres, con la vida común, más orientada a la búsqueda de las riquezas, del poder o de los placeres materiales que hacia la persecución de la sabiduría. (más…)

Abril 7, 2008

Docendo discitur

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Carlos París. Memorias sobre medio siglo. De la Contrarreforma a Internet.
Ediciones Península. Barcelona, 2006. 397 páginas.

ROMAN DE LA CALLE.

Valencia, febrero 2007.

Docendo discitur

– I –

La narración, que como hilo conductor, recorre las casi cuatrocientas páginas del libro que nos ocupa, comienza exactamente un día de septiembre de 1951 y finaliza un día de julio de 1979. Carlos París tenía, de hecho, 26 años cuando se inicia la narración que a él se refiere y ya había cumplido 54 cuando se da carpetazo momentáneo al hilo conductor de la obra, convertida así en el primer volumen de sus memorias.
Ahora bien, si la estrategia narrativa establecida recorre estrictamente 28 años de la vida de Carlos París, tal como hemos indicado, desde el principio al final de sus páginas, sin embargo el contenido total del libro, con sus saltos temporales, ocupa 54 años de existencia: desde aquel 1925 de su nacimiento en Bilbao hasta el fatídico acontecimiento habido en Zaragoza en aquel julio de 1979, con la muerte de Emy.
Después, se nos promete un segundo volumen de memorias, que llegará hasta la actualidad, tal como se nos indica, ocupando los últimos 28 años que aún esperan ser narrados e incrementamos vitalmente incluso. (más…)

Abril 4, 2008

El ser humano: su condición biológico cultural (fragmento)

Carlos París

POR UNA COMPRENSIÓN BIOLÓGICA DE LA CULTURA SUPERADORA DEL AISLACIONISMO Y REDUCCIONISMO

La reflexión sobre el ser humano ha experimentado la atracción de dos polos opuestos. Por una parte la tendencia a explicar desde sus bases materiales, biológicas, los aspectos superiores de nuestra condición humana, considerándolos, en el limite más avanzado de esta tendencia, como meros epifenómenos. Tal es el ideal reduccionista. Inversamente la instalación en la singularidad humana se ha esforzado por acuñar conceptos irreductibles a las categorias biológico‑materiales, afirmando que el estudio de nuestro ser y los varios aspectos que definen las ciencias humanas y sociales requiere un repertorio de categorias nuevo y propio. En nuestro tiempo, la sociobiología, muy señaladamente en la obra de E O.Witson, relanzó el aludido ideal reduccionista, equipado con las armas de la nueva síntesis. En el debate provocado por las tesií sociobiológicas y que cubrió multiples frentes ‑así el de los ambientatistas frente al geneticismo de los sociobiólogos‑ es pertinente recordar ahora las réplicas de los antropólogos como Sahlins, insistiendo en el concepto de cultura, centrado en la aparición de un mundo simbólico, que abriría un horizonte inédito, en el cual las explicaciones y conceptos biológicos se hacen prácticamente irrelevantes. La obra de Wilson posterior a dicho debate, en colaboración con Lumsden, tratará de reestructurar las tesis iniciales, de un modo más abierto. (más…)

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