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Entrevista con el doctor Carlos París, realizada por los maestros Gabriel Vargas Lozano, Jorge Martínez Contreras y Juan Mora Rubio en un descauso de las actividades del II Coloquio Nacional de Filosofía, celebrado en la Universidad Autónoma de Nuevo León.(1977)

El doctor Carlos París, invitado especial a dicho coloquio, Director del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid y destacado especialista en filosofía de la ciencia, nos concedió la entrevista que sigue para la revista Dialéctica.

D. ¿Cuál es la situación actual de lá filosofía en España y con qué instrumentos de comunicación cuenta?

C.P. Primero me refireré a los medios o instrumentos de comunicación de la filosofía y luego a los corrientes que se han venido manifestando. Tratándose de los medios hay qye hablar en primer lugar de las universidades. Tradicionalmente han existido tres universidádes en las cuales hay secciones de filosofía con cierto desarrollo, aparte de los Departamentos filosóficos más reducidos en todas las otras. Estas tres universidades corresponden a Madrid, Barcelona y Valencia. Posteriormente se creó en 1968 la Universidad de Navarra, dependiente del Opus Dei. Desde el punto de vista universal no hay que olvidar algunos centros eclésiásticos, como la Universidad de Comillas, cerca de Madrid, en la cual ha
habido figuras considerables en el movimiento filosófico español como Gómez Cajarena y Alvarez Volado, quienes crearon el lnstituto de fé y secularidad que es un centro de diálogo desde el punto de vista cristiano, muy abierto, incluso a los no creyentes. El Instituto ha hecho publicaciones, organizado seminarios y debates de interés. Los anteriormente mencionados son los medios institucionales
con que cuenta España. En un orden más social podemos nombrar a la Sociedad Española de Folosofía, de la cual fui presidente durante varios años, y la cual hizo importantes realizaciones, aunque me parece que abora está en una etapa de inercia, de la cual es difícil sacarla.

D. ¿Por qué se retiró de la presidencia de la Sociedad Españolade Filosofía?

C.P. Dimiti porque los intentos de renovación que pensamos hacer encontraron muchas dificultades; además, están las “convivencias”de los filósofos jóvenes que son sumamente vivas, desiguales en sus planteamientos de una reunión a otra, pero que polarizan realmente una actividad mucho más creativa y signifícativa que la de la Sociedad Española de Filosofía.
Al margen de la enumeración anterior, hay figuras fuera de la universidad como el caso de Zubiri, o en facultades que no son de filosofía como Pedro Laín Entralgo, quien ha compatibilizado la historia de la medicina con la publicación de algunos libros filosóficos. Hay otros ambientes en los que la filosofía incide en los canales de publicación y difusión de ideas, ya desde el mundo de las ciencias sociales y jurídicas, o de las ciencias de la naturaleza.
En España hay un gran desarrollo editorial desde la época de los sesentas que es muy importante, sin duda, en nuestra vida intelectual. No quisiera olvidar muchos nombres, pero puedo citar algunos:
Ciencia Nueva, que duró algunos años; Alianza Editorial; Revista de Occidente que continúa publicando textos filosóficos interesantes; Universidad r Alriarui:a que con un sentido editorial de evidente altura ha publicado algunas cosas de filosofía, ya traducciones o textos originales; no podemos olvidar a Peninsula o Edición 62 cuyo catálogo, especialmente en lo que se refiere a la colección Historia·Ciencia-Sociedad, ha recogido muchos títulos filosóficos: Siglo XXI de Espasa ha publicado sobre todo autores marxistas de signo muy variado y también autores españoles; recientemente han
surgido nuevas editoriales como Akal. Hemos llegado a una situación en la que el “boom” de la literatura marxista es tan grande que las obras completas de Lenin se están publicando simultáneamente por varias editoriales; igual cosa ha ocurrido con los Grundrisse, El Capital, etc. Hay que recordar a la Editorial Comunicación por la labor que ha hecho. Las publicaciones de las universidades españolas en materia de libros, en camhio, no son muy importantes porque normalmente el libro que se edita por una universidad queda fuera de los canales de distribución. Nosotros preferimos publicar en una editorial que tiene montado todo un aparato de difusión. No ocurre lo mismo con las revistas. Podríamos referirnos a varias estrictamente filosóficas, como Teorema que realiza una labor bien conocida, llevando una linea de filosofía de la ciencia y filosofía analítica, aunque abierta también, a otras tendencias. Zona Abierta, que ha atravesado distintas etapas y ha incidido en
la filosofía y en otros temas. Está una revista de los jesuítas, Pensamiento, que mantiene la altura en sus informaciones y colaboraciones, inclusive de gentes ajenas a su orientación. Revista de Occidente
no tiene mucha importancia en el movimiento filosófico; su lanzamiento, sin embargo, fue un fenómeno significativo en los años sesentas. Existe, finalmente, un conjunto de revistas culturales que
de una manera más marginal tratan algunos temas filosóficos, como Argumentos, de reciente aparición.

D. Volviendo a la Sociedad Filosófica y a la “convivencia” de jóvenes filósofos ¿cuáles fueron las razones que hicieran posible la vida de dicha Sociedad?

C.P. Ocurre que la Sociedad Española de Filosofía -hay que recordar un poco su historia- nació a finales de los años cuarenta como una necesidad de organizar una sociedad, como las que hay en todos los países, para integrarla a la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía. Pero nació como proyección del Instituto Luis Vives de Filosofía que estaba muy vinculado a la política cultural general de país. Su presidente durante muchos años fue don Juan Zaragüeta, que actualmente es el director del
Instituto Luis Vives. Hace unos años realizamos un intento de vitalización de la Sociedad, pero nos encontramos con que la historia de su vinculación con el Luis Vives pesaba demasiado, que los medios de que disponía eran exigüos y resultaba bastante difícil potenciar la Sociedad. Los intentos de renovación que hicimos tropezaron con la cerrazón de algunos socios. Entonces percibimos que aquél no era un ámbito adecuado para poder desarrollar un trabajo filosófíco y terminamos desistiendo. Seguramente no se pudo conseguir más en la Sociedad por su historia, por su falta de autonomía,
por su escasez de medios y por otras razones, como la incomunicación que hay ciertamente en España entre los diferentes grupos filosóficos. Se nota un cierto retraímiento, un cierto hermetismo entre los grupos, de manera que una empresa colectiva, de diálogo, abierta, resulta bastante difícil.

D. ¿Qué nos puede decir en relación a las corrientes filosóficas actuales en España?

C.P. Convendría más que pensar en corrientes filosóficas, en el sentido rígido en que. se pueda catalogar a un filósofo dentro de una tendencia determinada, de influencias que se han ejercido, sobre el pensamiento español de reacciones espontáneas que han ido apareciendo a lo largo de estos años. En este sentido, los primeros años después de la guerra civil, están dominados por la polémica entre la escolástica que se impone de una manera cerril, un tipo de escolástica muy hermética. que se impone desde el poder y los restos de la escuela orteguiana, y la obra misma de Ortega que se continúa, porque Ortega se reincorpora después a Madrid. Este ambiente de polémica escolástica-orteguismo, realmente
va quedando trascendido después. En las décadas siguientes aparece el movimiento de Filosofía de la Ciencia que se centró en torno de la revista Teorema, de la cual era director primero el lógico Miguel Sánchez Maza y luego yo. Eramos muy jóvenes e intentamos una renovación del pensamiento español y nuestro punto de referencia fue el pensamiento científico. No sería fácil intentar una clasificación de nuestro grupo pero podemos anotar que empezamos a discutir el positivismo lógico, Wittgenstein, etc. Por mi parte estaba en la línea de un racionalismo científico de tipo dialéctico. Miguel Sánchez Mazas hacía sobre todo lógica formal; de modo que se podía hablar de filosofia de la ciencia más bien como referencia, como un pensamiento filosófico que quiere vincularse a la ciencia, que quiere comprometerse con el pensamiento científico para su propia renovación, para la discusión de los contenidos científicos desde el punto de vista de la filosofía.

A partir de este momento se siguieron trayectorias muy distintas. Sería, también, interesante anotar la aparición de la influencia existencialista. Esta fue un poco fugaz; se dio en autores muy distintos. La tesisdoctotal de Sacristán, por ejemplo, fue sobre Heidegger. Un fenómeno general de la época fue detenerse en Heideger o en Sartre. Quizás éste último tuvo más incidencia, sobre todo en los círculos
no filosóficos, en los literarios. En la década de los sesentas tendríamos que hablar de la reaparición del pensamiento marxista. El marxismo resurge como un estímulo del pensamiento español en la medida en que aparecen algunos autores que se declatan expresamente marxistas o circulan las ideas marxistas y se hacen debates en tomo de ellas; es, por lo demás, copiosa la publicación de textos marxistas, como anteriormente lo anotábamos. En esta misma dé· cada hay que situar el surgimiento de la filosofia analítica. Se comentan las obras de sus principales representantes y se discuten problemas, de los lenguajes ordinarios, del lenguaje moral, y de las más variadas cuestiones propias de esta filosofía. También, en estos años podemos hablar de una corriente de ñiosofía influída o referida a Nietszche, ya como objeto de estudio o como inspiradora de un pensamiento profundamente critico de todas las formas de alienación, Una filosofia,que no contiene alternativas positivas desde un punto de vista social y político y que pudiéramos llamar lúdica y que está representada por algunos de los filósofos más jóvenes. Dentro de este panorama no podemos olvidar el surgimiento de círculos eclesiásticos muy abiertos que en múltiples debates han pasado de Tailhard de Chardin al diálogo con el marxismo.

D. ¿Las tendencias anteriormente enumerados también influyen de igual forma a los filósofos jóvenes?

C.P. En general si; en las convivencias de filósofos jóvenes, sin embargo, surge, además, una tendencia que podríamos llamar antropológica para aplicar el término de Lain Entralgo y Roff Carvallo.
Es curioso observar que a la sombra de la escolástica se organizaron las convivencias de filosofos jóvenes, por iniciativa qe algunos profesores de la Universidad de Madrid, pero fueron evolucionando
rápidamente, desprendiéndose de su origen escolástico para dedicarse a planteamientos en torno de problemas analíticos, marxistas o anarquistas. En estas reuniones se tocaron temas como la ideología, la teoría y la praxis, la transmisión del saber filosófico, etc.

D. En relación al pensamiento de Ortega y Gasset, ¿sobrevivede alguna manera? ¿Cuál fue su función dentro del régimenfranquista? ¿Podríamos decir que fue utilizado de alguna manera?

C.P. Ortega nunca fue utilizado por el régimen porque éste propiciaba una filosofia escolástica muy cerrada. Pero como el tema de las ideologias del franquismo es un tema bastante complejo e interesante de estudiar habría que señalar que ciertos sectores franquistas eran más abiertos a la influencia de Ortega y algunos lo Ilegaron a considerar como un gran maestro. Sin embargo, el poder universitario y cultural, del aparato educativo estuvo en manos de católicos muy conservadores que siempre mostraron su hostilidad hacia Ortega y Gasset; A Julián Marías, vale recordar, se le cerró el paso a la universidad española por sus tendencias orteguianas. Dé esta suerte la escuela de Ortega sé convirtió en algo bastante marginado, aunque tuviera aceptación en otros ambientes, que por supuesto no eran opuestos al régimen. No sería justo hablar de Ortega como de un pensador utilizado por el régimen, sino que tomando las cosas en su conjunto fue más bien un pensador atacado. Incluso se llegó a dar a la obra de Ortega un cierto carácter de izquierdismo que realmente no le corresponde. A partir de un análisis actual, yo diría hoy, que la obra de Ortega ha quedado muy atrás, lo cual no excluye que esta obra en algunos aspectos pueda seguir incidiendo, sobre todo en los que somos de generaciones más maduras. La filosofía de Ortega, es más bien objeto de estudio como el producto del pensamiento español en una época determinada que merece un análisis desde el punto de vista de nuestra sóciología, de nuestra historia cultural, de nuestra historia en general. En este sentido sí se escribe sobre Ortega se estudia y se discute el significado de su obra desde diferentes puntos de vista.

D. Otro de los pensadores que han tenido una valiosa influencia en España es Unanumo ¿qué nos puede decir acerca de esta influencia?

C.P. La obra de Unamuno. fue un estímulo para muchos de nosotros en la época de la posguerra. Yo fui un entusiasta lector de sus trabajos en mis años juveniles, inclusive, más lector del último que de Ortega, y de hecho mi preocupación por Unamuno es muy prolongada, hasta cristalizar en el libro que publiqué en 1969 sobre su obra. También diríamos que lo interesante en el estudio de la obra de Unamuno es considerarla como un producto cultural que se forma en una época determinada y tiene significaciones complejas; se vincula, por ejemplo, a la polémica de la individualidad angustíada
frente a la imagen científico-natural del mundo; o a la eploracion del mundo de los instintos que podemos poner en relación con la obra de Freud.

Otro aspecto en el cual hay interés por Unamuno se refiere a su primera obra, la del Unamuno socialista. Quizá Unamuno ha sido el pensador español más importante que se ha interesado por el marxismo y que lo ha conocido, si bien en una etápa juvenil de su vida. Este es un fenómeno de interés que está siendo estudiado ya desde el libro de Rafael Pérez de la Ochesa, y que luego puede descubrirse en varios artículos de Unamuno en El Socialista. A partir de estos trabajos se ha reconstruido su personalidad como clave para atender el complejo de su obra. Yo diría que lo que más interesa, sin embargo, en el fenómeno de Unamuno y de Ortega, es el análisis de nuestra tradición cultural y sus
obras como fuentes inspiradoras de nuestras propias elaboraciones.

D.¿Qué papel jugaron Unamuno y Ortega en el existencialismo de los años cincuentas, al cual usted se refirió?

C.P. Yo diría que no hubo mayor influencia en España del existencialismo precisamente por la presencia de las obras de Unamuno y de Ortega. Ellas fueron la respuesta española paralela al
existencialismo centro-europeo.

D. En cuanto a su trayectoria filosófica y proyectos personales, sabemos que usted ha tenido una evolución ¿qué nos podría decir acerca de ella?

C.P. En un principio me interesé por el análisis de los lenguajes científicos en un sentido formalista, y también, por el problema de la técnica y su relación con la ciencia. Además empalmé mi preocupación por el pensamiento español y mis lecturas de Unamuno, con la ciencia y todos los problemas del hombre y del mundo técnico-científico. Después he ido sometiendo toda esta trayectoria a una reeonsideración desde diversos puntos de vista, inbuidos por Marx, que es la etapa en la cual me encuentro y en la cual considero que he podido realizar, una sintesis de una serie de conceptos antropológicos, basados en una antropologia que tiene elementos biológicos y culturales y que se relacionan con una filosofía de la praxis que afirma la importancia del hombre individual y colectivo, como sujeto de la historia y no simplemente como uu sujeto arbitrario. Es un sujeto muy complejo que se mueve dentro de condicionamientos especiales. Actualmente estoy trabajando sobre la manipulación de la ciencia dentro de la sociedad capitalista, los mecanismos de ciencia y poder, cuyo examen
son objeto de un libro que tengo a medio escribir.Cuando haya terminado este trabajo quiero retomar nuevamente los temas de filosofía de la ciencia, que nunca he abandonado del todo, ya que inclusive he dado muchos cursos en la universidad sobre estos tópicos, y además, cumplir el compromiso que tengo con Alianza Universitaria de elaborar  una meltodología, una filosofía de la ciencia, en la cual trataría de desarrollar este tipo de planteamientos, desde un enfoque distinto de los usuales en la filosofía de la ciencia actualmente vigente.

D. En relación a otro orden de preocupaciones, concretamente sobre la estructura de la universidad, tema sobre el cual usted ha escrito algunos trabajos, quisiéramos oír sus opiniones pues creemos que estamos ante la crisis de la universidad clásica; aquí en México se han manuifestado una serie de síntomas de ests crisis y quisiéramos confrontar nuestro caso con el español. Entonces, ¿qué alternativas vería usted para la universidad española?

C.P. Yo creo que, existen dos problemas: uno, el de la crisis general de la universidad de nuestro tiempo y otro, el de la universidad española en particular. En cuanto al primero, pienso que está determinado por la expansión creciente de la educación y que responde tanto a demandas sociales como a lo que podemos llamar, sin entrar en grandes discusiones, la revolución científico-técnica, o a las grandes transformaciones de nuestra época que requieren una mayor mano de obra de alta cualificación. Esta
expansión, pone automáticamente en cuestión la concepción clásica de la universidad, que no podemos olvidar que es una concepción minoritaria dentro de una sociedad de clases. Expansión que corresponde a la formación de una burguesía que simplemente se iba reproduciendo. La universidad en expansión entra en crisis con esta realidady cada vez se siente más la injusticia hacia los sectores que
quedan excluidos de los bienes superiores de la cultura. Otro mecanismo de la crisis de la universidad de nuestro tiempo es el que se refiere no ya a la expansión numérica de la enseñanza, sino a la
dilatación de la enseñanza sobre la totalidad. de la vida. Es absurdo considerar que el proceso de aprendizaje se clausura en los primeros años de la vida, cuando estamos en un mundo de innovación constante en que las posibilidades del aprendizaje del hombre no acaban hasta su muerte. De esta suerte, la idea de una universidad que no es un lugar de paso juvenil, sino un contacto permanente con la vida, es otro elemento de la crisis que obliga a reestructurar completamente  la uiversidad. Además, hay algo fundamental, la unión de la universidad con el trabajo productivo y en general con toda la vida de la comunidad. Es evidente que, en general, nuestros sistemas educativos han sido sistemas aislados, cerrados, que han separado a la universidad de la vida, e incluso, muchas veces, físicamente; toda la teoría del espacio educativo ha operado como un espacio represivo y aislante respecto da la vida social.

A todo lo anterior le tendríamos que añadir el problema de las relaciones entre la universidad y los procesos tecnológicos, pues se producen conocimientos, que tienen cad vez más importancia desde el punto de vista del poder económico y militar. Entonces ya la universidad no es aquella realidad del siglo XIX en que la universidad se dedicaba a la teoría pura, sino que los poderes de nuestra época como el Pentágono o las grandes industrias, saben que la investigación científica es un elemento muy importante para la consecución de sus objetivos. Y si tenemos en cuenta que la invetigáción es cada dia. más cara, tienen que financiarla estos grupos que a la postre manipulan todoel aparato educativo. Estos poderes conservadores se preocupanpor los resultados de la investigación en beneficio de sus propios intereses. Esto hace necesariamente conflictiva la esencia de la universidad. En esta época de tecnología han perdido sentido las técnicas tradicionales de transmisión del saber; todavía estamos viviendo como en la Edad Media cuando los libros eran una realidad rara, y los estudiantes se reunian en torno de un profesor para comentar un texto. Ahora tenemos una posibilidad de adquisición de información no sólo a través de los libros, sino mediante medios audiovisuales, recursos múltiples, que hacen necesario replantear las formas adecuadas de relación profesor-alumno. Hoy se puede prescindir de informaciones del maestro, las que el alumno puede adquirir por sí mismo, y más bien se debe buscar una relación personal a nivel de discusión. En cuanto a la universidad española en particular son múltiples los problemas. Hay que recordar que hemos vivído dentro de la represión ideológíca, hecho que va siendo superado a medida que entramos en la etapa democrática. En cambio tenemos el problema de la crisis económica y aunque ha habido un crecimiento de la  renta per capita, no se han desarrollado suficientemente las fuerzas  productivas y como consecuencia, la investigación no está financiada, y el aparato educacional es muy pobre. Todo esto hace que se plantee un problema de crisis de trabajo y que nos veamos obligados a volver a estudiar la relación entre la universidad y la
estructura económica en términos realistas. La universidad se convierte así en una denuncia contra un sistema económico que sigue siedo fuertemente dependiente en su crecimiento de la investigación y la tecnología exterior.

Aparte de estos problemas se plantea el de la democratización de la universidad. Esta es una exigencia que corresponde a una larga tradición de lucha desde los años de la dictadura y que ha madurado en propuestas múltiples tanto del. movimiento de los numerarios como el de los estudiantes, o de las aportaciones que hemos hecho algunos catedráticos con nuestros escritos y actividades. Es el caso del libro de reciente aparición, Hacia una nueva universidad. El objetivo primario que nos proponemos es conseguir que la universidad sea realmente autónoma y gobernada representativamente. Esta representatividad no debe considerarse solamente desde el punto de vista interior, sino de una manera más ambiciosa, para que participen las fuerzas sociales que rodean a la universidad. Entendemos que en la universidad deben estar representadas las centrales obreras, los colegíos profesionales, etc., para
que cada universidad dibuje una, política de educación e investigación a tono con las exigencias sociales más adecuadas de cada momento.

D. ¿ Cuál sería esa forma de representación de esas fuerzas sociales en el interíorde la universidad?

CP. Nosotros tenemos actualmente según la ley general de educación unos patronatos; Estos patronatos tal y como están hoy dia no tienen una representatividad democrática y social; realmente están formados por figuras vinculadas al poder, a las diferentes formas de oligarquía económica y política. Se trata, entonces, de sustituír esos patronatos por otros en los que estuvieran representadas las verdaderas fuerzas sociales que acabo de indicar. La manera de estructurar la relación de estos patronatos con las juntas de gobierno sería un problema técnico que resolverla los estatutos de cada universidad.

D. Otro problema que ha puesto en crísis la estructura clásica de la Universidad dividida en Facultades es el de la interdisciplina ¿cuáles serían las vías para lograrlo y qué modificaciones son necesarias en el plano estructural?

CP. Creo que una manera de conseguir el desarrollo de la interdisciplinariedad sería potenciar los Departamentos como unidades básicas y romper la estructura de Facultades. Los alumnos podrían elaborar su currículum, escogiendo un Departamento como centro pero haciendo estudios paralelos en otros departamentos. Así, los estudiantes podrian atender sus propias preferencias y no tendrían porqué coincidir con las formaciones académicas tradicionales. Este currículum podría ser prolongado a lo largo de muchos años para obtener una serie de titulaciones, de reentrenamientos, de complementos de su carrera, sustituyendo los títulos rígidos por certificados parciales. Desde el punto de vista de la organización interior pienso también que los Departamentos deberían tener una estructuras totalmente abierta. Por ejemplo, en el de Filosofía, debe haber científicos de la naturaleza o de las ciencias sociales que colaboren entre sí para programar actividades comunes.

D. ¿Quisiéramos preguntarle sobre el nivel académico de la universidad española comparada con otros medios?

CP. Creo que las comparaciones son sumamente difíciles. No se puede hablar de la universidad española en general porque los niveles son muy distintos de una universidad a otra. Tampoco se puede hablar de una manera sustantiva ya que hasta ahora nuestras universidades no teníaan personalidad propia carecían de autonomía. Sin embargo, hubo hechos coyunturales en que, por ejemplo, en un momento determinado, una facultad ha visto coincidir un grupo de profesores deseosos de trabajar, bien preparados científicamente, y esta facultad toma cierto auge. No obstante lo anterior, pienso que desde el punto de vista del rendimiento académico nos encontramos con la irracionalidad del planteamiento de la tarea del profesor universitario, y además, con la penuria de los medios económicos quese nos suministran. Este problema es más sensible en el terreno de las ciencias experimentales. En filosofía, por su parte, si los medios no son tan necesarios y costosos, de alguna manera se pueden suplir, pero el problema de la irracionalidad es enorme porque el profesorado está sobrecargado de horas de clase; de clases teóricas porque los seminarios no tienen un reconocimiento oficial y además tampoco se computa la investigación; hay por lo demás, un exceso de labores burocráticas que muchas veces no están acompañadas por la infraestructura adecuada. El profesorado está dando rendimientos pero los estádando por encima de las posibilidades objetivas a base de entusiasmo y buena preparación, pero no se le puede exigir indefinidamente una vida tan sacrificada.

D. ¿Qué incidencia tiene la universidad en el proceso político español, especialmente frente a la democratízación a partir de la terminación de la dictadura?

CP. Creo que ha tenido realmente incidencia en el proceso político porque esta crisis permanente de la universidad ha sido uno de los elementos inquietantes del franquismo durante mucho tiempo, hasta tal punto que de una manera exagerada, en los círculospolíticos oficiles, se ha pensado que la universidad era el gran problema. Pero en verdad esta era una perspectiva determinada por el carácter burgués de nuestra universidad. En efecto ocurría, para decir las cosas de una manera anecdótica, que el padre de familia se encontraba con los problemas de la universidad presentes en su propia casa a través de sus hijos. Sin embargo, creo que, pese a la importancia de la universidad, el factor principal ha sido el enfrentamiento del movimiento obrero con el franquismo.

D. Quisiéramos saber su opinión acerca de la filosofía en México.

CP. Mi capacidad para pronunciar un juicio sobre la materia es muy limitada. He estado unos días en el  Coloquio de Filosofía en Monterrey y he entablado conocimiento con unas cuantas personas, hechos que no me permiten formarme una idea suficiente, como me ocurrió, igualmente, en el Congreso Internacional de Filosofía en 1963, pero tengo la impresión de que ahora hay mucha más
vivacidad filosfica en México. Me parece, además, que la gente va hacia la filosofía con un mundo de problemas muy reales y con una voluntad intensa de comunicarse.  Además, he podido comprobar que en tanto que existe una fuerte represión del pensamiento en otras zonas de América, este factor ha echo confluír aquí a íntelectuales de orígenes distintos, de formaciones variadas, que han convertido a México en un centro de revitalización filosófica que puede tener un porvenir importante.

D.Para terminar, quisieramos preguntarle sobre un tópico muy de moda en la actualidad y que es el Eurocomunismo.

CP. Nos interesa mucho en la España actual el problema del eurocomunismo; Esta pregunta está vinculada a la figura de Santiago Cárrlllo y a su libro de reciente publicación El eurocomunismo
y el Estado. Pero el eurocomunismo realmente es el producto del debate seguido en el partido comunista y de la búsqueda de una línea correcta para el planteamiento del problema del movimiento comunista en la España de hoy. Es algo que se encuentra asumido,creo; por la totalidad del Partido Comunista en nuestro país. Lo característico de este movimiento es el afirmar la posibilidad de llegar a una transformación socialista de la sociedad, a una revolución socialista, por la via democrática y no por la vía de la violencia como nos puede dejar la imagen. de la toma del Palacio de Invierno. Desde el punto de vista eurocomunista creo que debemos analizar el concepto de democracia entendida de una manera profúnda y no en un sentido puramente formal. Los conceptos de democracia y socialismo tienen una clara vinculación. Si la democracia es, el poder del pueblo es evidente que este poder no se puede ejercer más que en la medida que ese pueblo tenga la propiedad y el control de los medios de producción. Por otra parte ocurre que si el socialismo no es verdaderamente democrático, tiende a degenerar en un capitalismo de estado en el cual el pueblo puede quedar tan alienado y tan separado del poder como en un régimen capitalista. Creo que no se ha cumplido el verdadero ideal de la
revolución socialista, y la cuestión se debe plantear en torno a si es posible conseguir la unión de los conceptos de democracia y socialismo. Esto supone la unión de una doble via. Por una parte se trata de apurar al máximo los mecanismos de tipo parlamentario consiguiendo el funcionamiento de un parlamentarismo correcto; que no esté manipulado, que no esté dominado por los medios de información y consiguiendo una ampliación del derecho al voto en todas las zonas de la sociédad española. Pero esto no es más que la mitad de la realidad, es una de las alas con las cuales tiene que volar nuestra estrategia. La otra es la constitución de una verdadera democracia de base con la participación de todos los sectores, una democracia de base, incluso de carácter asambleario, para
conseguir que la producción y la educación sean aparatos gestionados por todos los individuos. La vida ciudadana debe caminar a través de los movimientos de vecinos, de manera que todas las personas se sientan participantes del poder y no sólo por el hecho de depositar una papeleta en las urnas periódicamente, sino con su participación, por lo demás, en un partido para contribuir al desarrollo de una determinada línea política. Deben aportar sus ídeas a esta línea política; los estudiantes a los problemas que más directamente les afectan, tales como el currículum o los métodos de enseñanza; los vecinos, a la política que se está siguiendo en el orden urbanístico y municipal; y los obreros, a las grandes decisiones de la fábrica y del trabajo. Todo esto supone no solamente el desarrollo de un principio democrático justo, sino la iniciación de una dinámica que desarrolle la personalidad de los ciudadanos y los haga sentir integrados a la realización del poder.  Así será más dificil hacer retroceder las conquistas democráticas porque la gente se sentirá viviendo la democracia a lo largo de todas las horas de su vida.

Problema fundamental, en este orden de ideas, será la neutralización de los aparatosde los cuales se valen las clases domínantes para mantenersu poder. Estos aparatos son de dos tipos. Uno, el de la violencia sútil que consíste en el manejo de la ínformación, el control de la prensa y la televisión, todas oriéntadas unilateralmente. Esta violencia ejercida desde los medios de comunicación ha conseguido desinformar a las gentes e informarlas unilateralmente, educándolas en un sentido de sumisión o desesperación. El otro tipo de violencia, que es aún más compleja, es la que ejerce el ejército. Para contrarrestarla habrá que conseguir que tanto los cuerpos militares como las fuerzas de orden público sean concientes de que su razónde ser, de que los ideales en que se les educa, están dirigidos tanto a la defensa del orden, como de los valores nacionales y que sumisión está profundamente unida a los intereses de las clases populares y no a los de las oligarquías. Esto supone el desarrollo de toda una política militar y de comunicación con las fuerzas del orden público. En España ya se ha avanzado en este sentido y se puede esperar que el ejército respete y refrende las decisiones populares.

D. Todo este ideal ¿no tiene elementos utópicos sobre todo si se toma en cuenta la dolorosa experiencia chilena?

CP. He hablado de tendencias o de líneas de acción, lo cual no excluye que estas acciones no vayan a engendrar multitud de problemas, incluso que generen situaciones de violencia, para las cuales
el eurocomunismo debe estar preparado. Recordemos la experienciade Allende. No se trata de excluir una apreciación justa de la realidad y presentar una visión idítica, porque el capitalismo no se dejará destronar de una manera fácil. Lo que sí queremos es que nuestra violencia esté cargada de razón en todo momento y sea respuesta a otros tipos de violencia.

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