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EL PAIS

viernes, 17 de octubre de 1997

Fernando Neira

El catedrático de Antropología Filosófica Carlos Paris se convirtió ayer en el presidente número 50 del Ateneo de Madrid, una de las instituciones culturales más prestigiosas de la ciudad. La candidatura de Paris, copada por intelectuales de la órbita, del partido comunista, se impuso con más contundencia de la esperada a la de Carlos Revilla, que representaba a los socios afines a la junta de gobierno cesante. Paris obtuvo 453 votos, por 231 de Revilla y 89 de Francisco Trujillo, el tercer candidato.

EL 30% DE VOTOS, PARA LOS CONTINUISTAS

El Ateneo apostó ayer por el rojo intenso. Los 784 socios que pasaron por las urnas (casi el doble de los que participaron en pasadas elecciones) ofrecieron un apoyo rotundo a Carlos Paris, de 72 años, un hombre que en su día fue responsable de cultura en el Comité Central del PCE y que ahora figura entre los pensadores de confianza del propio Julio Anguita. Paris encarna a los ateneístas disidentes que en junio se hicieron con el control de la institución hasta que un Juez restituyó en sus, puestos a los anteriores cargos.La decepción era evidente en las filas de Revilla, el médico y ex diputado del CDS durante dos legislaturas que aspiraba a continuar la labor de la junta saliente. Ni él ni ninguno de los 11 candidatos restantes de su lista -entre ellos, algunos destacados suaristas- obtuvieron el favor de las urnas.

El secretario general saliente, Juan Iglesias, se mostró ayer muy crítico con los vencedores: “Por su talante y nivel, dudo que sepan administrar la casa. Han ganado los que no quieren modernizar el Ateneo, sino bloquearlo con asambleas, mensuales en las que terminarán discutiendo sobre la compra de papel higiénico”.

Paris confirmó que ansía un Ateneo “participativo”, en el que las asambleas periódicas tomen el pulso de los socios y se impulse “la espontaneidad de tertulias y debates en los salones de la Cacharrería”. Uno de los primeros versará, por cierto, sobre la reducción de la jornada de trabajo, un tema muy querido por la izquierda de toda Europa.

También habló, y con particular énfasis, el ya nuevo vicepresidente primero de la entidad, Manuel Ballestero, de 70 años. Este militante histórico del PCE e IU, además de ex catedrático de Fílosofía, reivindicó el espíritu “rebelde” de la crisis de junio en los siguientes términos: “El barullo siempre es ganancioso, porque la cultura también es combate. Y los pasados avatares, lejos de menguar el prestigio de la casa, demuestran que está muy viva”.

Ballestero calificó la actuación de la autoproclamada junta gestora como “un revulsivo necesario para despegar a unos señores que estaban pegados, o atornillados, a sus asientos”. Y sentenció: “La intervención fue ilegal, sí, pero la ley está a veces para violarla cuando es injusta”.

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