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Carlos París

Publicado en La Razón

La noticia ha saltado a las pantallas de la TV y ha aparecido en las primeras planas de algunos diarios. Un trabajador de la construcción, Enrique Pociños, realizando su tarea sin las debidas condiciones de seguridad, sufrió un accidente tan grave que quedó tetrapléjico, obligado a proseguir su vida en una silla de ruedas. Una primera sentencia penal condenó al empresario y al arquitecto de la obra a pagar la correspondiente indemnización y a sufrir un año de prisión, pero la Audiencia de Barcelona ha absuelto a ambos, dejando al inválido  sin indemnización. alguna.
Tanto el trágico episodio como su resolución jurídica resultan en si mismos escandalosos. No han dejado de levantarse indignadas voces de protesta. Pero no es un acontecimiento aislado e insólito, sino un eslabón más en la  cadena de injusticia que oprime a nuestro mundo, y yo invitaría al lector a que, transcendiendo la concreción de este intolerable episodio –aunque naturalmente sin olvidarlo y exigir su remedio– lo vea como expresión del funcionamiento inhumano e hipócrita de nuestra sociedad que además de producir montañas de víctimas se lava las manos y las convierte en culpables.

Según las informaciones publicadas, en efecto, la sentencia absolutoria se funda en la atribución de la responsabilidad del accidente a su víctima, por haber aceptado trabajar en condiciones peligrosas, ¿Habría que añadir al accidente una sanción? Ante tal pretensión de culpabilidad el trabajador, hoy inválido, alega que, de haberse negado a realizar su labor en tales condiciones, se encontraría despedido.
Pero ¿no vivimos en una sociedad libre y democrática? ¿Regida, además. por la “mano invisible” y mágica  del mercado y por la libertad de empresa que a todos favorece? ¿No tenemos los mejores gobernantes que han salido de las urnas? Entonces, si alguien es desgraciado en este mundo, “el mejor de los posibles”, es culpa suya. Si hay un accidente en una mina que provoca muertes, si un albañil se cae de un andamio, si un pescador es arrastrado por un golpe de mar o se hunde su embarcación, si una obrera trabaja con productos tóxicos es responsabilidad de quienes se entregan a tales faenas  ¿Por qué no han escogido un trabajo más seguro, el de ejecutivo de una gran empresa, por ejemplo? ¿No hay  igualdad de oportunidades? Sabemos que se ha desarrollado una creciente afición a ejercicios de riesgo, y en ocasiones es criticada, pero, entonces, mucho más criticable resulta esta dedicación de por vida al peligro en que se complacen tantos trabajadores.
También estos días ha sido noticia la detención del asesino de más de cuarenta  prostitutas en los Estados Unidos. ¿Por qué estas mujeres han escogido tal profesión? Una amplia corriente mantiene que las “trabajadoras del sexo” eligen semejante dedicación libremente, aunque. la realidad es que la huida de la miseria y la coacción más brutal han llevado a la inmensa mayoría a tal esclavizada supervivencia. Además cotidianamente se nos informa de mujeres maltratadas e incluso asesinadas por su pareja. ¿No es culpa suya haber aceptado la relación y convivencia con una persona brutal.? Quizá no “saben llevar” a un macho. Y ¿las violadas? ¿No van excitando también la fuerte libido masculina? Más de un juez ha curioseado en su intimidad, preguntándoles si llevaban bragas.
Miremos a las fronteras. Llegan cadáveres a nuestras playas ahogados en el naufragio de pateras ¿ No es responsable de su muerte el espíritu de aventura que les llevó a embarcarse en tan frágiles esquifes? ¿Es que no saben que está en marcha una globalización que va a elevar la riqueza en todo el planeta?. Que esperen un poco ¿Por qué son tan impacientes?

No es verdad que los hombres –mejor los “seres humanos”– nazcan libres e iguales en esta sociedad capitalista y que se atribuye el nombre de liberal, de “neoliberal”. No es la misma la libertad de la que gozan una mujer y un varón, un blanco y un negro, una persona que ha recibido educación y uno de tantísimos analfabetos como hay en el mundo Y sobre todo quien posee riqueza y quien vive en la pobreza, pero resulta que si eres pobre es culpa tuya.

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