FRANCISCO FRUTOS

martes, 4 de febrero de 2014

No voy a a hablar de sus muchos méritos académicos, científicos y literarios. Otras muchas personas ya lo han hecho. Sí quiero decir que cuando algunas veces necesitaba desarrollar o profundizar en una idea, sobre la indisociable relación entre ética, política y cultura, para un escrito o discurso, los textos de Carlos París siempre eran fundamentales.

Hoy quiero dedicar unas breves palabras a un hombre que irradiaba humanidad desde su sensibilidad y cercanía a los problemas, dramas y contradicciones de las personas que diariamente tenían que luchar para vivir con dignidad y coherencia; un recuerdo a un intelectual que supo leer, entender, sentir y explicar lo que acontecía en el mundo y en el entorno más cercano a las necesidades y luchas de la clase trabajadora y popular, de la que él era parte y a la que siempre estuvo vinculado. Carlos París se hizo comunista y asumió un compromiso, que nunca abandonó, en defensa de la justicia social, la igualdad real en todos los aspectos, de forma sustantiva en la defensa de los derechos de igualdad entre el hombre y la mujer, la libertad y el socialismo como horizonte colectivo para superar la barbarie del capitalismo.
No quisiera abusar de las conocidas palabras de Bertold Brecht pero siento que en esta ocasión son justas: Carlos París fue uno de los imprescindibles. Una persona, un militante, un comunista, que hasta el último momento de su vida mantuvo su compromiso moral y político, a pesar de los tiempos difíciles y contradictorios que vivimos y de las claudicaciones que en ellos se han producido y producen. Él no dejó nunca de creer y trabajar para un futuro mejor.
Carlos París fue un gran Presidente del Ateneo de Madrid, siempre impulsando para que este foro fuera el de la libertad para el debate y la participación democrática, para la puesta en común de los deseos de cambio social, para el desarrollo de la ciencia y la cultura, para la paz y la convivencia. El último acto que le vi abrir y presidir en el abarrotado Salón grande del Ateneo fue el de la conferencia contra la guerra y por la paz, cuando el pasado septiembre parecía inminente el bombardeo de las potencias imperialistas sobre Siria.
¡TE RECORDAREMOS SIEMPRE CAMARADA CARLOS!
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