ateneodemadrid.com · Madrid,  4 de febrero de 2014

Emotiva despedida a Carlos París, filósofo y presidente del Ateneo de Madrid. El Salón de Actos del Ateneo de Madrid se llenó el lunes 3 de febrero para despedir a Carlos París, en un acto en el que ateneístas, familiares y compañeros de viaje, glosaron la vida de un hombre que para todos fue consecuente con su compromiso ético contra la injusticia y por la libertad.

Tras la calidez musical del dúo de violín y violonchelo de los jóvenes hermanos Fraguas, el vicepresidente del Ateneo, Pedro López Arriba, recordó la incansable dedicación de París al frente de la Institución, primero como socio desde 1945 y después como presidente durante cinco mandatos “en los que tuvo que afrontar graves problemas a los que supo dar solución en el esfuerzo por hacer del Ateneo un punto de reunión y de intercambio de ideas en libertad”.

De la Universidad se escucharon las palabras del profesor Mínguez (Universidad de Valencia) que subrayó la impronta que París dejó en la Universidad y cómo mantuvo su conciencia crítica, social y política, y su solidaridad frente a la represión franquista. Para el profesor Antonio Ferraz (Universidad de Valencia) “Carlos París supo hacer de la Universidad un espacio de libertad para el docente”.

El ex rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa, definió a París “como un profesor universitario que superó las fronteras de su conocimiento y tuvo un gran compromiso intelectual”. “Ahora –dijo– nos sentimos huérfanos, como cuando nos dejaron nuestros padres académicos como Aranguren, Tierno Galván o Agustín García Calvo. Carlos París representaba el compromiso social en un tiempo de mentiras, como el título de su libro póstumo”.

Para Ángel Gabilondo, catedrático y ex Ministro de Educación, Carlos París fue “un piloto del pensamiento, que entendió la Universidad como cultura, como espacio abierto y plural”. Gabilondo, ateneísta desde su juventud estudiando en la Biblioteca del Ateneo, subrayó su compromiso con la histórica Institución: “Estamos aquí por afecto, por convicciones, como ateneístas. Los ateneístas no tienen remedio, creen en la palabra, en el pensamiento, en el disentir para avanzar, en todo lo indispensable para que la sociedad sea distinta”. Según Gabilondo “París era un hombre inclasificable, singular y de los que no hay. Esperemos –concluyó– que dure la incomodidad, esa insatisfacción profunda de Carlos París, porque trabajando desde ella, podemos lograr un mundo distinto y mejor”.

El teólogo Juan José Tamayo recordó “al maestro, amigo y compañero” que “le enseñó a filosofar”. “Nuestra relación giraba –recordó– en torno a la razón y la esperanza y la definición de la filosofía como grito contra la injusticia, reivindicación que queda plasmada en su libro Ética Radical”. El también teólogo Benjamín Forcano, resaltó su faceta de hombre riguroso, honesto y exquisito en el trato y en el respeto.

El líder de Izquierda Abierta Gaspar Llamazares, resaltó su carácter político y su actividad como miembro del Comité Central del PCE. “Nuestros encuentros –dijo– iban de la política a los presupuestos por la crítica situación del Ateneo”. Concluyó que “el filósofo vasco aplicaba la política a los problemas concretos, por eso hoy cuando cunde el pesimismo, recordamos su compromiso y responsabilidad”.

Para Angel Aragonés, representante de la Plataforma por la Cultura, “Carlos París ha dejado la semilla para las nuevas generaciones que necesitan su ética radical, el título de su libro que aplicó en su vida”.

Carlos Enrique Bayo, director de publico.es, destacó “su calidad humana, su optimismo, su empatía con sus interlocutores, su generosidad y su sencillez”. “Su naturaleza altruista se reafirmaba a medida que crecía la época de la mentira”.

Su hija Inés París, directora de cine, quiso destacar con pequeñas anécdotas el gran sentido del humor de su padre, “un hombre cariñoso, contradictorio y ensimismado en su mundo, al que le encantaba contar historias”.

Por último su esposa, Lidia Falcón, abogada, y escritora, entre lágrimas, recordó su primer encuentro con Carlos París en un acto en el inicio de lo que luego sería Izquierda Unida y cómo le llamó la atención su interés por los problemas de la mujer en una época plagada de pensamientos machistas. Para Lidia Falcón “Carlos París fue un pensador feminista, un hombre de absoluta coherencia entre sus ideales y su conducta”.

A las 8 de la noche y sobre las notas del himno obrero La Internacional un público emocionado se puso en pie para dar el último adiós a Carlos París.

Descanse en paz

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