CRONICA POPULAR  28 oct 2013

Enriqueta de la Cruz Periodista y Escritora

República y no cualquiera: a la manera de la Segunda, con ideas y con esa moral. República, rechazo absoluto de la Monarquía impuesta por Franco, y colectivización de la producción industrial e intelectual para salir de un abismo, de una España que –nos dice- “se llevaría la palma en un campeonato sobre la mentira porque es donde reina más poderosamente”. Son las recetas de un filósofo que ve en la unión de las fuerzas que protestan, en un movimiento internacional, nuestro propio Renacimiento.

Se llama Carlos París, preside el Ateneo de Madrid desde 2009, tras haberlo sido también en el período de 1997 a 2001. Me he ido a su casa para hablar de nuestro tiempo y disfrutar con sus reflexiones llenas de sabiduría y encanto. Entro en su pintoresco portal del que sale vida (chavales, palabras, risas). Y leo en su buzón: Carlos París, catedrático. Esbozo una sonrisa. ¡Ay, los catedráticos!, conocí algunos en mi época del Insti y luego, que no me explico yo cómo ganaron la Cátedra, y en cambio, otros, tenían que tener monumento en este país. Pero aquí sólo mantienen reconocimiento con derecho a chalet de lujo los que han permanecido fieles a ese régimen que nunca nos abandonó del todo: el maldito franquismo.

En fin, Carlos también tiene reconocimientos, pero de otro tipo, y de otra gente: la buena gente que valora el conocimiento y su particular forma de ser y estar.

Me abre la puerta otra persona de nivel y compromiso: Lidia Falcón, abogada y luchadora feminista, su compañera (ya he quedado con ella para otra entrevista…), y poco después sale nuestro protagonista.

Para salir de esta situación y de este desánimo general lo que hace falta es fomentar dos ideas básicas: una de ellas es que hay que conseguir la República; además,es necesario colectivizar los medios de producción y de comunicación y de información”

Melena de joven soñador y cabeza muy bien amueblada: Primero Carlos, que es un caballero, me invita a un café en un bar popular de su barrio castizo, cerca de la institución del pensamiento para la que le han elegido nuevamente como máxima autoridad y motor de actividades (siempre ricas y cada vez más interesantes). Luego subimos a su acogedor hogar y nos metemos de lleno en sofá orejero y conversación. Si hubiera aquí, en esto que llamamos aún España, algo de decencia, se habría comentado mucho eso que Carlos acababa de sentenciar: que vivimos en una sociedad de la mentira, pero la gente anda a lo suyo a ver si roba y miente más o, en caso de ser víctimas del chorizamen, a ver si no revienta… Y nada, los mensajes se consumen como las pipas, y frases de filósofos se pierden en un día, tras una reproducción en algún medio (en este caso, lo hizo Público, muy bien), o ni siquiera (porque no se lee, se whatpsea, se tontea, se va a los titulares y ya está). Crónica Popular consideró, sin embargo, que había que volver a ello, profundizar y tomarlo con el respeto del análisis reposado. Y aquí estamos, hablando de esto y mucho más…

Carlos tú explicas muy bien que vivimos el tiempo de las mentiras, y es cierto, igual que hubo uno de las luces, pues eso, ahora nos mienten como bellacos. Abriste así el nuevo curso del Ateneo, refréscanos qué quieres transmitir, por favor…

Bueno, a esta época se le ha querido dar muchos nombres, como comento yo, entre otros, el de la época del conocimiento. Se habla de la sociedad del conocimiento, pero bueno, a mi modo de ver, no es muy exacto esto, puede inducir a error porque se incurre en interpretaciones idealistas. Parece que vivimos en un mundo del conocimiento y nos olvidamos de lo que es el trabajo físico, de lo que es la producción, de lo que son las necesidades, de lo que es todo el mundo material; pensamos como Descartes cuando decía: pienso, luego existo.

Se ha hablado también de la época de la imagen. Esto me parece un poco más exacto, porque, efectivamente, con los actuales medios de comunicación se  puede decir que la imagen ha sido ensalzada hasta el punto de decir que una imagen vale más que mil palabras, a lo que se puede responder que una frase suscita mil imágenes también. En fin, la sociedad del espectáculo es un término que también se le ha dado; pero a mí me llamó la atención, lo que dijo José Saramago -que era muy buen amigo y presentó aquí mis libros y hemos tenido mucha relación-, que él dijo un día que era la sociedad de la mentira. Yo creo que esto es lo que realmente caracterizaría nuestro tiempo. Es verdad que la mentira recorre toda la historia humana. Ya los griegos pensaban que Hermes, el mensajero de los dioses, mentía desde la cuna, lo cual tiene bastante gracia. Junto a la mentira, yo comentaba también las figuras que han representado el silencio y el disfraz. El silencio no es mentir, es ocultar la verdad; por eso en los juicios se dice: diga usted la verdad, toda la verdad y sólo la verdad. Y luego el disfraz. Son formas menores, pero en las cuales falta la verdad y esto ha llenado toda la historia.

Pero, en este tiempo, ¿Qué peso tiene la mentira en la sociedad que vivimos?  ¿Qué es lo que está ocurriendo?

Lo que ocurre que hoy día es que la mentira es mucho más fuerte por dos razones: en primer lugar, los medios de comunicación han alcanzado una potencia extraordinaria y estos medios como la tele, por ejemplo, que siguen teniendo tanta influencia en las mentalidades, solamente son accesibles (para lanzar mensajes) a quienes tienen mucho dinero Y, si vemos los canales que tenemos, que podemos ver en un aparato de televisión hoy en Madrid, la mayoría son reaccionarias y que transmiten unos mensajes completamente retrógrados. Yo suelo recordar una cosa que leí hace ya mucho tiempo en Norbet Wiener, el creador de la cibernética, que no es que sea una persona con prejuicios anti tecnológicos, sino al revés, es uno de los mayores tecnólogos y básicos para entender el desarrollo que luego han tenido todas las nuevas tecnologías. Ya en el año 48, Wierner decía en uno de sus libros que le preocupaba que el desarrollo de las técnicas de comunicación, tan potentes, cayera en manos de los poderosos  que tendrían ganas de hacerse con ellas y entonces, en lugar de difundir la verdad, difundirían las noticias y las ideas que les convienen  a estos sectores poderosos. Y ésta es una de las razones de que realmente hoy día la mentira tenga tanta fuerza, se difunde.

¿Y el segundo argumento o razón?

El segundo argumento y que me parece más importante, es que la mentira no es ya una noticia engañosa, sino que constituye el cuerpo mismo de nuestra civilización actual. En teoría, por ejemplo, vivimos en una democracia internacional; las democracias se extienden por el mundo. En otros tiempos, la verdad es que el poder no ocultaba su cinismo. Claro, en las monarquías absolutas gobierna el rey sin más.Hasta que llegó la Revolución Francesa y los ideales de la Ilustración y la revolución que representó también la independencia de los Estados Unidos y la Declaración de Independencia, hasta esos tiempos podemos decir que el poder ejercía violentamente pero, sin embargo, no se ocultaba. Pero hoy día, oficialmente vivimos con los ideales de la Ilustración, en la democracia, en la libertad, en la razón, en el progreso, y, sin embargo, si examinamos la situación, es exactamente la contraria; es una época de dominio y de retroceso extraordinario.

Pon algún ejemplo.

Hablaba de la democracia internacional. Tenemos la Organización de las Naciones Unidas. Idealmente está al servicio de la democracia sobre el planeta, pero, en realidad, ¿qué pasa? Hay un Consejo de Seguridad que está formado por miembros permanentes que son los países más poderosos y, además, los que tienen el control de las armas de destrucción masiva y su monopolio; luego las resoluciones de las Naciones Unidas, no son escuchadas para nada por ciertas potencias importantes; ni los Estados Unidos ni Israel hacen caso de las resoluciones de las Naciones Unidas. Estados Unidos ha emprendido guerras que no estaban autorizadas por las Naciones Unidas ni mucho menos.

Después, está la democracia interna de los países: se dice muchas veces también que los Estados Unidos son un modelo de democracia y la gente se lo cree, pero, sin embargo, ¿cuál es la realidad? La realidad: primero, no vota toda la población sino la que está inscrita, con lo cual ya todo un sector, y además, el sector más desamparado y que más reivindicaciones tendría en el país, queda fuera de las elecciones. Pero, además, sabemos que las elecciones están basadas en unas cantidades económicas que solamente pueden aportar también los grandes lobbys; entonces, estas elecciones están completamente manipuladas por el poder económico. Hay una novela de Graham Grisham que se llama La hermandad y que yo leí hace ya un tiempo y que aunque es ficción lo es con una base real. Cuenta cómo se fabrica un presidente de Estados Unidos y cómo un presidente hipotético entonces es elegido porque está al servicio de los grandes lobbys armamentísticos Después, la violencia que hay en nuestro mundo.

¿Qué observas en relación con la violencia?

Bueno, existe una organización que, también en teoría, está al servicio de la paz y del mantenimiento de un orden debido que es la OTAN. Pero la OTAN se creó en la Guerra Fría precisamente como contrapartida y para frenar el desarrollo de la izquierda, del comunismo, y, además, en sus estatutos se atribuye el derecho de  intervenir donde quiera y cuando quiera; de manera que hemos asistido al espectáculo de unas guerras tremendas: las guerras con que Estados Unidos ha respondido al 11- S y anteriormente la Guerra del Golfo. Y, bueno, si quisiéramos poner entre otros muchos ejemplos, uno de mentira flagrante y escandalosa con el tiempo, sería la existencia de armas de destrucción masiva en poder de Hassan Hussein: por ninguna parte aparecieron semejantes armas. Y, además, me acuerdo del cinismo de Bush en un espectáculo que salía en televisión en que él se ponía a jugar con este tema tan tremendo: ¿dónde están las armas de destrucción masiva?, a ver, a ver… Y empezaba a mirar por ahí.

Y luego nadie da cuenta de lo que ha dicho ni ha hecho. Que eso es impunidad…

Completa, completa. Entonces, claro, ha habido una serie de guerras cuyos resultados han sido desastrosos, basados en mentira pero desastrosos. ¿Y cuál es la situación hoy día de Irak? Está sumido en el caos. En Afganistán ahora van a volver los talibanes.

Cortina de humo. Una peli que hay que ver. Habla de estas cosas. ¿Y cómo salir de ésta, Carlos? Tú que eres filósofo y tienes la cabeza organizada lo sabrás mejor. Pero yo es que creo que hablar de la verdad, Carlos, o hablar de verdad, significa compromiso… Con los más desfavorecidos, por ejemplo. Y ése no es el modelo que nos quieren imponer, precisamente ése no.

Desprestigio político, maniobra de poder.

Bueno, yo creo que solamente cabe una acción colectiva que no se puede quedar en un solo país. Porque otro de los grandes mitos también es lo que representa la Unión Europea, que vaya un ejemplo de democracia, cuando sabemos que es el feudo también de los poderosos, del gran capital, de la banca y no de las clases populares. Yo creo que hace falta un movimiento de unidad. En España, por ejemplo, en estos momentos, claro, hay un gran descontento porque la gente se está encontrando sumida en la miseria, en el paro, en condiciones de vida tremendos, cada vez con menos posibilidades de mantener el nivel de vida que antes tenían y hay una reacción, pero es excesivamente sectorial, es decir, que van por un lado los problemas de la enseñanza y los trabajadores de la enseñanza, por otro los trabajadores de la sanidad, los trabajadores industriales, los funcionarios… Haría falta agrupar todo este movimiento y, de alguna manera, los indignados fueron también una expresión interesante. En parte se fundó en el propio Ateneo el movimiento por la democracia a través de los indignados; pero hay un error ahí también y es que tienen una prevención hacia la política y hacia los partidos políticos que es también otra maniobra del poder.

¿Qué quieres decir?

A ver, han conseguido, en parte voluntariamente, en parte, involuntariamente, desprestigiar la política; Y, por supuesto, borrar a la izquierda, porque con el bipartidismo, parece que no hay más que dos partidos en este país, ¿no? Y yo creo que este movimiento de masas tiene que tener también una proyección política, una intención política. Sin una organización política la pura protesta, y más aún si es sectorial, no es capaz de cambiar las cosas. Hace falta un movimiento que sea de toda Europa, incluso un movimiento internacional. La izquierda y el cambio tienen que estar guiados siempre por el internacionalismo, ¿no?

A tu juicio, la articulación de este internacionalismo desde posiciones de izquierda ¿No se está produciendo en los últimos años en América Latina?

Yo en este sentido suelo decir –además hemos tenido muchos actos con ellos- que el movimiento ALBA es el único reducto, el único movimiento que yo veo en estos momentos que abre horizontes nuevos, porque  la unión entre Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, todo este movimiento que se está formando ahí, antiimperialista y, además, con ideales socialistas, populares, también con unas reivindicaciones indigenistas, es un movimiento que es realmente importante. Pero en Europa estamos todavía divididos entre grupos que reclaman cosas, entre movimientos nacionales, y tenemos que trascender esta situación; si no, no será posible salir de este abismo en que nos encontramos.

Carlos, decía Voltaire que a veces la razón se tiene que esconder en su cueva. Y es cierto, hemos estado, estamos, adoctrinados por los medios de comunicación, cegados por esas cortinas de humo, y tampoco hay un compromiso cierto, ni intelectuales, parece, que no estén en cierto modo o en mucho modo al servicio del Sistema, porque aparecen en actos donde no se comprometen demasiado, no se salen de lo políticamente correcto; por eso es tan loable que tú pongas tu reflexión encima de la mesa porque ya te digo, hemos estado un buen tiempo en esa situación y creo que falta la reflexión previa a toda acción para no dar palos de ciego. ¿Tú crees que es el momento de que Razón empiece a asomar cabeza…?

Bueno, mira, por ejemplo, este último libro mío que se llama Ética radical, los abismos de la actual civilización, se ha agotado, se ha reeditado y se va a volver a reeditar. Se publicó hace dos años y ahora va a salir la tercera edición ya. Pero, ciertamente, es lo que antes comentábamos de los medios de comunicación, Por ejemplo, no me han hecho una sola entrevista de radio sobre el libro; sí ha habido unas críticas laudatorias tanto en El Cultural como en Babelia y ha habido varios actos y se ha presentado en muchos puntos de España y tal. pero, sin embargo, no ha tenido la potencia y los altavoces que tienen las mentalidades conservadoras. O sea, yo no creo que falten ideas y pensamientos, pero se procura silenciar todo lo posible.

 Desde luego, todo lo que suene a pensamiento se procura amortizar con un acto de lucimiento o dos. Bueno, y hablando de pensamiento, cuéntanos los nuevos proyectos de este curso de Ateneo, porque, afortunadamente, sigue, pese a La Reacción. Oye es que La Reacción es que no aguanta esos centros donde se junta pensamiento, donde se discuten ideas, este Ateneo que está siempre muy activo, lo ha estado siempre, pero que ahora está muy vivo, con la recuperación de encuentros y actos muy importantes, y eso preocupa, porque se junta ahí gente peligrosa, ¿eh?: los intelectuales que son las gente de pensamiento, se juntan los masones, los filósofos, bueno, bueno

Síí…

Pues eso, ¿cuál es el momento y los proyectos?

Bueno, hay muchos proyectos, varios centenarios que conmemorar. Entre los últimos que hemos tenido, uno de la Academia de la Radio que ha atraído a mucha gente incluso que no solía ir por el Ateneo y uno precisamente sobre la mentira que estamos padeciendo en nuestro país, porque, como yo dije en mi conferencia de apertura de curso, si hubiera un campeonato entre los países por saber en cuál la mentira reina más poderosamente, España, desgraciadamente se llevaría la palma.

Hombre, pues mira, es verdad: en esas olimpiadas sí que podríamos participar y ganar, además llevarnos la sede para Madrid, por ejemplo.

Pero claro, aquí es que se nos ha arrebatado lo más glorioso de la historia de España que fue la II República, la lucha popular por defenderse contra el golpe de Estado franquista en la guerra civil; lo que ha sido la resistencia contra el franquismo: la guerrilla, las huelgas, etc., la cultura que supuso la resistencia, con poetas, autores de teatro, con un cine mejor (con Bardem), que el que se está haciendo ahora, todo esto se nos quiere borrar de la memoria; y no sólo esto sino que encima, se exalta la Dictadura. El diccionario éste de la Academia de la Historia es una vergüenza verdaderamente; maquillando lo que fue la Dictadura, para presentarla como un régimen puramente autoritario y ahí están las fosas sin desenterrar. Sobre esto se ha hecho un acto en torno a la Comisión de la Verdad y las reivindicaciones. Además, que haya tenido que venir de Argentina y de Europa la creación de esta Comisión de la Verdad y esta demanda contra la ocultación de los crímenes del franquismo es  verdaderamente indignante.

Fascismo y mito de objetividad

Y que lo digas y además, que están resucitando ese fascismo.

“La mentira no es ya una noticia engañosa, sino que constituye el cuerpo mismo de nuestra civilización actual”

Ciertamente, en toda Europa. El peligro del fascismo está, además, en parte  fomentado por este desarrollo que está teniendo ahora la xenofobia y el racismo y la cantidad de falsedades que se dicen, según las cuales los emigrantes tienen, por ejemplo, una condición privilegiada, ocupan los centros de salud, ocupan las escuelas, y esto está provocando un retroceso de las clases populares hacia la insolidaridad que es verdaderamente muy peligroso, y, claro, es el nuevo fascismo éste que se está extendiendo.

Pero tú que has vivido otros momentos, que tuviste tu evolución hacia el marxismo, que has conocido tanto, ¿cuál crees que es el límite a partir del cual los ciudadanos tenemos que decir otra vez: No pasarán? Es decir, la voz de alarma cuál debe ser para quienes no conocimos esos tiempos. ¿Estamos ya en un momento crítico?

Sí, yo creo que ya estamos.

Pues habrá que ponerse serio. Yo creo que otro fallo de la sociedad ahora es ser tan políticamente correctos y tan poco apasionados; por ejemplo, los periodistas y testigos de otros momentos históricos, los autores clásicos, como Galdós refleja en sus propios Episodios, nos dicen que en el propio Ateneo se tiraban poco menos de los pelos los que intervenían en ciertas discusiones, y se discutía lo que hubiera que discutir sin tantos miramientos y acaloradamente, vamos. Y ahora nadie se quiere salir del tiesto y falta pasión. Decir: esto es indignante pero de verdad y al pan pan y hasta aquí llegamos, y en fin. ¿Falta pasión o hay mucho miedo? ¿Tú qué crees?

Bueno, hay una mitología de una falsa objetividad en virtud de la cual -y ocurre, por ejemplo, entre periodistas: no, no, yo soy objetivo- no se toma posición… La objetividad lo que tiene que conducir es a la verdad y a una verdad que tiene que ser rotunda y que tiene que molestar a quien tiene que molestar la verdad: a quien quiere esconderse de la verdad. En este sentido, yo haría una crítica del famoso consenso que ha sido clave en todas las claudicaciones que ha habido durante todos estos años. La Transición empezó ya con la idea del consenso y con la idea de la amnistía.

Oye, sí, la corresponsabilidad que diría Felipe González. Que yo lo que creo es que cada uno se tiene que responsabilizar en lo suyo: el periodista, de decir la verdad, el político de gestionar bien de acuerdo al encargo que se le ha hecho; pero no todos en el mismo bote ¿no?

Sí, sí, claro que sí, no puede haber consenso. Incluso ahora se dice: la escuela no tiene que ver con la política, pero ¡qué disparate!, una mentalidad progresista tiene que querer una escuela pública y bien dotada y no el tinglado que tenemos ahora con las escuelas concertadas, con el poderío que todavía tiene la Iglesia y La Reacción sobre la enseñanza, ¿no? La enseñanza no  puede estar enfocada de la misma manera por una ideología progresista y por una ideología conservadora, que lo que quiere es educar niños para que sean sumisos y para que, además, según la mitología del darwinismo social, compitan, compitan y lleguen lo más lejos posible…

Pero claro, es que hemos sido el vertedero, el país basurero de lo que iba sobrando por ahí. Los franceses nos echaron a esos curas del babero, que les llamaban. No llegaron todos los expulsados pero creo que en torno a un tercio, una buena cantidad… cuando ya en Francia habían tenido su pelea por el laicismo y otras ideas avanzadas –porque por el laicismo mira que hay que pelear, ¿eh?-, y luego nos echaron  a los nazis revestidos con identidades nuevas de ciudadanito español y, en fin, que en varios momentos ha sido cómodo tener por aquí a la peor escoria de todo aquello. Y así hasta la mafia y el Eurovegas, modelo absoluto de la moderna economía española. O sea, que nos hemos ido quedando con lo mejor de cada casa y ese no intervencionismo ha sido un aparente mirar para otro lado de la comunidad internacional, y ahí va eso y con eso os quedáis.

Sí, ahora que hablas del no intervencionismo, no podemos olvidar la actitud que durante la guerra civil tuvieron las supuestas democracias capitalistas, ¿no? que declararon la no intervención en la Guerra Civil española con lo cual intervinieron sólo los italianos, los alemanes, los nazis y los fascistas y, mientras tanto, ellos quedaban impunes. Por ejemplo, Hidalgo de Cisneros cuenta en sus memorias cómo él vio toda la cantidad de armamento, de aviones y de tanques que había en el sur de Francia y que no se permitía pasar para la ayuda a la República.

Bueno, es que fue una intervención del fascismo en toda regla, una guerra de intervención extranjera pero del fascismo en los asuntos nacionales, una guerra de ocupación. Los fachas  siempre aluden a una  intromisión, intervención y ocupación del territorio desde el afrancesamiento hasta hoy, pero para buena intervención esa otra extranjera contra la legalidad española, esa del 36, o sea, que un caso…

No, y antes el precedente ya hubo de los cien mil hijos de San Luis.

También, también, y que apuntaba maneras eso.

Que acaban con la libertad e introducen el absolutismo.

Pues es la historia, sí, y a los filósofos que habría que escucharos más. Porque existen, existís todavía, ¿no?

No, sí que existen y además, en actitud de protesta. Recientemente ha habido varias reuniones de filósofos, he estado yo presente, incluso he presidido, y todos los profesores de bachillerato de Filosofía, incluso me han dicho que con este plan Wert, la Filosofía desaparece, porque están reduciendo la Filosofía.

Bueno, también la Ciencia, también. Parece que la han asimilado a Economía, a ese Ministerio de las cuentas y hombres grises, que claro, como no saben de Ciencia, sino de números, les traen fritos a los científicos con no sé qué cuentas que tiene que dar del rendimiento de su trabajo y etc. En fin, que están actuando con nuestros cerebros científicos como si fueran críos y en plan burócratas de cuidado. En fin, encajonados se han quedado en un rincón de Economía donde no deben entender para nada qué es la Ciencia. Entenderán de números y recortes, pero no de eso y les hacen test.

Para saber si hay rendimiento… Bueno, lo que está ocurriendo en el terreno científico es que, claro, se están recortando de tal manera subvenciones para la Ciencia, que los científicos españoles se están teniendo que marchar al extranjero, que están cerrando centros que tenían un rendimiento estupendo…

Y encima, que no hay educación en el trato. En fin, aunque esto es más antropología y biología, una noticia avisaba el otro día de que los monos titis saben mantener conversaciones educadas, respetan turno de palabra y en fin, que saben escuchar; el hombre parece que ya no.  Se ha perdido el respeto entre las personas, ¡cómo nos tratamos…! Esto se llama involución, ¿eh?

No, en el trato personal, sí. A mí me llama la atención la falta de corrección y de maneras que hoy en día hay. Pero bueno, hasta el punto de que expresiones como: por favor, usted perdone, están desapareciendo.

Sí, hay mucho políticamente correcto o hipocritilla para no salir perjudicado, no salirse del guión que marca el Sistema, pero luego, indecencia en todo lo demás.

No, sí, la grosería que se está extendiendo… Yo podría mostrar algunas cartas de algún personaje de la Administración que son verdaderamente increíbles. Yo… ni siquiera en los tiempos del franquismo he visto unas cartas tan groseras, tan insultantes como las que algunos miembros de la Administración aquí en el Ayuntamiento me han dirigido a mí.

Cuenta, cuenta, aunque no digamos el autor, ¿qué dicen esas cartas?

Bueno, pues dicen que el Ateneo está funcionando muy mal, que lo único que sabeos, fíjese la expresión es: ¡“poner el cazo”! para tener dinero, en fin, expresiones de ese tipo.

Je, je, ¡Qué vergüenza! Quizá piensa el ladrón… que todos son de su condición, porque mira que en el refranero está todo dicho, ¿eh? Y luego hay especímenes, dicen que venimos todos de lo mismo, que somos de la misma especie, aunque insisto que esto es más antropología que filosofía, pero bueno, es que a mí me sorprenden que hay ciertos personajes… En fin, y ahora nos aparece otra vez esos personajes como ese Solchaga que dice que si los sindicatos que si lo otro, que ¿qué tendrá que decirnos este modelo de virtud sin vicios?; en fin, que aparecen esos especie de sicarios y de mamporreros o voces de su amo; no sé quién se les pedirá hacer y decir esas cosas, en fin, como hablar de los trabajadores en términos groseros, esas personas que no tienen nada que enseñarnos, que no son ejemplo de nada en absoluto.

Bueno, Solchaga es el autor de la famosa frase de que España era un país en el que era más fácil hacerse rico.

Pues ahora otra vez está de saldo, lista para el pelotazo II. Y ése ha resurgido de las tinieblas, no sé si tienes noticias, pero es horroroso.

Sí, sí.

Bueno, te voy a confesar Carlos que yo estudié Bachillerato con uno de tus textos. 

Ah, La Filosofía sistemática.

Pues fíjate, al cabo del tiempo, charlando aquí los dos. Es un honor, de verdad,  y un gusto haber mantenido esta conversación.

Alguna otra reflexión, ¿verdad?

“La enseñanza no  puede estar enfocada de la misma manera por una ideología progresista y por una ideología conservadora, que lo que quiere es educar niños para que sean sumisos”

Bueno, pues que en estos momentos, como comentábamos antes, sería importante que la gente tome conciencia de que la política que se está siguiendo en nuestro país no es la única posible, que se pueden hacer otras políticas que no estén al dictado del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la señora Merkel y que, además, esto se ha demostrado y se está demostrando.

Los servicios republicanos del rey

Y del Rey de España, también es posible vivir al margen…

Claro. Para salir de esta situación y de este desánimo general lo que hace falta es fomentar dos ideas básicas: una de ellas es que hay que conseguir la República; mientras estemos bajo la Monarquía, estamos continuando lo que fue el triunfo del franquismo en la Guerra Civil. Porque claro, la Monarquía actual ha sido la que eligió Franco para sucederle; entonces tenemos que volver a la República y eso no sólo supone que haya un jefe de Estado elegido por el pueblo, sino que supone desarrollar aquella moral que se empezó a incubar en la Segunda República y plantear los grandes problemas del país: lo que es la distribución de la tierra, el capitalismo, lo que es una enseñanza laica, lo que es una moral pública como la que tuvo la II República. Y además, yo diría que es necesario colectivizar los medios de producción y de comunicación y de información. Mientras sigamos en la situación actual en que los medios de comunicación de masas son el monopolio de los sectores más reaccionarios, la gente seguirá engañada.

No, y que somos más los que queremos esto. Y eso es la democracia…

Claro, volver a la República y pensar que la idea de la colectivización de la producción industrial e intelectual tiene que estar dirigida por el pueblo. Estas son las dos ideas básicas.

Yo creo que el Ateneo tiene que seguir siendo el referente en todo esto; que si hablamos de democracia, somos más las personas, insisto, que estamos por este modelo; ellos serán los poderosos, pero no puede ser que España sea más este país sin cabeza y además, donde se impongan por más tiempo los más fachas. Animo mucho a que continuéis esa actividad ateneísta e incluso a que ampliéis el horario y podamos hacer actividades de madrugada si hace falta. Creo que la República está al caer, lo creo sinceramente. ¿tú qué opinas?

Hombre, claro que sí, yo creo que el sentimiento republicano va, y  que, además, nos prestan un gran servicio en este sentido las actuaciones del Rey, de Urdangarín y compañía.

Sí, ellos mismos se destrozan…

Pues desacreditándose constantemente que están; es decir, sacando a luz lo que realmente representan.

Incluso el Príncipe…, que tampoco es agradable un relevo… No está dando la talla, dicen…

No, el mito que quieren fomentar, de la abdicación y tal, para que todo siga igual, ¿no?

Hombre está claro que intentan centrarnos en la figura del Rey que ya está amortizado pero dando, intentando dar salida a otro, pero es seguir con otra persona que, al fin y al cabo, es la continuación de ese mismo relevo franquista porque no hay corte como tú dices.

No, si no son ya las personas, aunque sean muy capaces, sino la institución misma y la forma de organización de un Estado en términos de Monarquía. Y respecto al Ateneo, pues yo recordaría una frase que se decía que el Ateneo era un lugar en donde se decía lo que no se podía decir en la calle. Hoy día, sí, en la calle se pueden decir muchas cosas, pero lo que pasa es que son silenciadas, ocultadas, acalladas; y en el Ateneo es donde se cultiva, además, la comunicación directa, la palabra; presencia de las personas. No todo se puede reducir absolutamente a la comunicación electrónica.

Hay que verse, sí.

Tenemos todos que encontrarnos, comunicarnos directamente y tenemos que sentirnos, sobre todo solidarios con todos los que queremos cambiar las cosas.

Pues muchísimas gracias, Carlos. Nos vemos en el Ateneo.

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